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Introducción

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Eritrocitos de oveja (rojo) son fagocitados por macrófagos (verde) después de opsonización por complemento.

  • Las principales vías de activación del complemento

  • Las diversas funciones del complemento

  • La regulación de la actividad del complemento

  • Deficiencias de complemento

  • Estrategias microbianas de evasión del complemento

  • Los orígenes evolutivos del sistema del complemento

El término complemento se refiere a un grupo de proteínas séricas que cooperan con los sistemas inmunitarios tanto innato como adaptativo para eliminar agentes patógenos de la sangre y los tejidos. Al igual que los componentes del sistema de coagulación de la sangre, las proteínas del complemento interactúan entre sí en cascadas catalíticas. Diversos componentes del complemento se unen a bacterias y las opsonizan, lo que las hace susceptibles a fagocitosis mediada por receptor por macrófagos, que expresan receptores de membrana para proteínas del complemento (capítulos 3 y 5). Otras proteínas del complemento desencadenan respuestas inflamatorias, constituyen la interfaz con componentes del sistema inmunitario adaptativo, eliminan inmunocomplejos del suero, o eliminan células apoptóticas, o realizan varias de estas funciones. Finalmente, un complejo de ataque a membrana (mac) montado a partir de proteínas del complemento mata directamente algunos agentes patógenos al crear poros en membranas microbianas. La importancia biológica del complemento es recalcada tanto por las consecuencias patológicas de mutaciones en genes que codifican para proteínas del complemento, como por la amplia gama de estrategias que los microorganismos han adquirido por evolución para evadirlas.

La investigación sobre el complemento empezó durante la década de 1890-1899, cuando Jules Bordet en el Institut Pasteur en París mostró que el antisuero de oveja contra la bacteria Vibrio cholerae causó lisis (destrucción de membrana) de las bacterias, y que el calentamiento del antisuero destruyó su actividad bacteriolítica. Resultó sorprendente que la capacidad para lisar las bacterias se restituyó al suero calentado al añadir suero fresco que no contuvo anticuerpos antibacterianos. Este dato llevó a Bordet a razonar que la bacteriólisis requería dos sustancias diferentes: los anticuerpos específicos estables ante el calor que se unieron a la superficie bacteriana, y un segundo componente lábil al calor (sensible al calor) del cual dependió la actividad lítica.

En un esfuerzo por purificar este segundo componente inespecífico, Bordet desarrolló anticuerpos específicos para eritrocitos y los usó, junto con fracciones de suero purificadas, para identificar las fracciones que cooperaron con los anticuerpos para inducir lisis de los eritrocitos (hemólisis). El famoso inmunólogo Paul Ehrlich, que estaba trabajando de manera independiente en Berlín, llevó a cabo experimentos similares, y acuñó el término complemento; lo definió como “la actividad del suero sanguíneo que completa la acción de los anticuerpos”.

Durante los años siguientes, ciertos investigadores han descubierto que la acción del complemento es el resultado de interacciones entre un grupo complejo de más de 30 glucoproteínas. Casi todos los componentes del complemento son sintetizados en el hígado por hepatocitos, aunque algunos también son ...

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