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Introducción

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Dos linfocitos T citotóxicos se unen a un antígeno específico para tumor sobre la superficie de una célula cancerosa, dan el “beso de la muerte” e inducen apoptosis. [Steve Gschmeissner/Photo Researchers]

  • Funciones efectoras mediadas por anticuerpos

  • Respuestas efectoras mediadas por células

  • Evaluación experimental de la citotoxicidad mediada por células

Los capítulos previos se han centrado en cómo se inicia la respuesta inmunitaria. Aquí, finalmente se describe cómo los blancos del sistema inmunitario —agentes patógenos, células infectadas e incluso células tumorales— en realidad son eliminados del organismo.

Ya se describió cómo el sistema inmunitario innato inicia la respuesta a agente patógeno y avisa al sistema inmunitario adaptativo respecto a la presencia de ese agente patógeno y su naturaleza (capítulo 5). En los capítulos 9 a 12 se describieron el desarrollo y la activación de las células del sistema inmunitario adaptativo específicas para antígeno, los linfocitos B y T. También se introdujo al lector en el tema de la diferenciación y actividad de linfocitos T auxiliares, un tipo de célula efectora que regula la actividad y la función de células T citotóxicas, células B y otras células presentadoras de antígeno. Este capítulo se centra en las células y moléculas efectoras de las respuestas inmunitarias tanto mediada por células como humoral (mediada por anticuerpos) que directamente desembarazan al organismo de agentes patógenos y células anormales. Podría decirse que estas respuestas efectoras son las manifestaciones de mayor importancia de la respuesta inmunitaria: protegen al huésped contra infección y lo desembarazan de agentes patógenos que han roto las defensas.

Las funciones efectoras de las ramas mediada por células y humoral del sistema inmunitario adoptan papeles diferentes, aunque superpuestos, en la eliminación de infección de un huésped. Las moléculas efectoras de la rama humoral son los anticuerpos, la versión secretada del receptor altamente específico sobre la superficie de células B. Los anticuerpos secretados hacia espacios extracelulares son en extremo específicos para antígeno y tienen varios métodos a su disposición para desembarazar al organismo de agentes patógenos. La manera en que un anticuerpo contribuye a eliminar infección depende de su isotipo, que determina si puede reclutar complemento (capítulo 6). El isotipo también determina a cuáles receptores puede unirse un anticuerpo. Los receptores de unión a anticuerpo, que se unen a las regiones constantes de anticuerpos y, por ende, se llaman receptores Fc o FcR, determinan cuáles células puede reclutar un anticuerpo para ayudar en su misión destructiva, así como los tejidos a los cuales puede entrar.

Si los anticuerpos fueran los únicos agentes de la inmunidad, los agentes patógenos intracelulares, que ocupan espacios a los cuales los anticuerpos no pueden tener acceso, probablemente escaparían al sistema inmunitario. Por fortuna hay otra rama efectora del sistema inmunitario, la inmunidad mediada por células, que detecta y mata células que portan agentes patógenos intracelulares. La inmunidad mediada por células consta tanto de células ...

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