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Generalidades

El aparato reproductor femenino tiene distintas funciones en el humano y en los animales; está involucrado en la reproducción, la gestación y funciones hormonales importantes. El aparato reproductor femenino está conformado por los genitales externos —que incluyen los labios mayores, los labios menores y el clítoris— y por los órganos sexuales internos —que son los ovarios, los oviductos, el útero y la vagina, que se describen más adelante—.

Órganos sexuales internos

Ovarios

Los ovarios son órganos pares en forma de almendra que se encuentran suspendidos en la cavidad peritoneal a través de un pliegue del peritoneo denominado mesovario. Cada uno de los ovarios posee dos regiones diferenciables por las características que presentan: la corteza y la médula.

La corteza ovárica está formada por el epitelio de recubrimiento de los ovarios, los folículos ováricos y el tejido conjuntivo adyacente, que conforma el estroma. El epitelio de recubrimiento es cúbico simple y también es conocido como epitelio germinal, dado que en el pasado se creía que de este epitelio derivaban las células germinales, concepto que en la actualidad se ha descartado y se ha corroborado que sólo es un epitelio de revestimiento.

Debajo del epitelio germinal se encuentra la túnica albugínea, constituida por tejido conjuntivo denso irregular y después los folículos ováricos en distintos estadios de desarrollo, rodeados por el estroma (figura 17-1). Un folículo corresponde a un ovocito más las células que lo rodean.

Figura 17-1.

Estructura ovárica. En el dibujo se ilustra la estructura de un ovario adulto, en la que se observa la región de la corteza, que es en donde se encuentran los folículos en distintos estadios, hasta ser ovulados. La región central, en donde no hay folículos, corresponde a la médula que contiene vasos sanguíneos y linfáticos.

Los ovocitos presentes al nacimiento permanecen detenidos en la primera fase de la división meiótica; durante la pubertad los folículos experimentan un crecimiento y maduración cíclica. La mayoría de los ovocitos primarios que hay al nacimiento, alrededor de 600 000 a 800 000, no completan la maduración y se pierden en forma gradual al ocurrir atresia (figura 17-2), que consiste en la muerte espontánea y posterior reabsorción de los ovocitos inmaduros. Por otro lado, el crecimiento y maduración de los ovocitos que logran ser ovulados están directamente influidos por la secreción de la hormona folículo estimulante (FSH, del inglés follicle stimulating hormone) por parte de la adenohipófisis.

Figura 17-2.

Folículo atrésico. En el corte histológico del ovario se observa un folículo atrésico rodeado de células de la granulosa en proceso de muerte. Tinción H-E.

Los estadios de desarrollo de ...

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