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Introducción

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Las células y sus estructuras son demasiado pequeñas para observarlas, escucharlas o tocarlas de manera directa. Pese a este notable inconveniente, las células son objeto de cientos de miles de publicaciones cada año, con análisis cuidadoso de casi todos los aspectos de su minúscula estructura. De muchas maneras, el estudio de la biología celular y molecular prevalece como tributo a la curiosidad humana y a su inteligencia creativa para diseñar instrumentos complejos y técnicas de investigación. Lo anterior no implica que los expertos en biología celular tengan el monopolio de estos nobles rasgos. En un extremo del espectro científico, los astrónomos utilizan un telescopio en órbita para captar imágenes de galaxias primordiales tan lejanas de la Tierra que se observan como existieron hace 13 mil millones de años, unos cuantos millones de años después del big bang. En el otro extremo, los físicos nucleares han hecho que los protones choquen entre sí a una velocidad cercana a la de la luz, confirmando de esta manera la existencia de una partícula hipotética (el boson de Higgs) que al parecer proporciona masa a las otras partículas subatómicas. Desde luego, el universo está formado por mundos dentro de otros mundos, lo cual hace fascinante su estudio.

Como se advierte en este libro, la biología celular y molecular es reduccionista, es decir, se basa en el razonamiento de que el conocimiento de las partes puede explicar el carácter del todo. Desde este punto de vista, la percepción de las maravillas y los misterios de la vida pueden reemplazarse por la necesidad de explicar todo en términos de los mecanismos de la “maquinaria” del sistema viviente. En la medida en que esto ocurra, se espera que la pérdida que ocasiona tal reduccionismo pueda sustituirse por una apreciación no menos importante de la belleza y complejidad de los mecanismos que subyacen la actividad celular.

Ejemplo de la función de la innovación tecnológica en el campo de la biología celular. Esta micrografía muestra una célula colocada sobre un campo de postes sintéticos, que sirven como sensores para medir la fuerza mecánica ejercida por la célula. Los elementos teñidos de rojo son haces de filamentos de actina intracelulares que generan fuerzas cuando existe movilidad celular. Al desplazarse la célula, arrastra los postes a los que está unida, lo que permite cuantificar la cantidad de tensión que éstos experimentan. El núcleo de la célula está teñido de verde. (IMAGEN TOMADA DE J. L. TAN, ET AL., PROC. NAT’L. ACAD. SCI. USA., 100 (4), © 2003 NATIONAL ACADEMY OF SCIENCES, USA. CORTESíA DE CHRISTOPHER S. CHEN, THE JOHNS HOPKINS UNIVERSITY.)

1.1 Descubrimiento de las células

Las células, por su pequeño tamaño, sólo pueden observarse con la ...

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