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Introducción

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El cáncer es una enfermedad genética porque puede rastrearse hasta alteraciones dentro de genes específicos, pero en la mayor parte de los casos no es hereditario. En una enfermedad hereditaria, el defecto genético se halla en los cromosomas de uno de los padres y se transmite al cigoto. En cambio, las alteraciones genéticas que conducen a la mayoría de los cánceres surgen en el DNA de una célula somática durante la vida del individuo afectado. A causa de estos cambios genéticos, en las células cancerosas se liberan muchas de las restricciones a las que se encuentran sujetas las células sanas. Las células sanas no se dividen a menos que sean estimuladas para hacerlo a través de la maquinaria homeostática del cuerpo; tampoco sobreviven cuando incurren en un daño irreparable; ni se separan de un tejido para empezar colonias nuevas en otro sitio del cuerpo. Por el contrario, en la mayor parte de las células cancerosas se descomponen estas influencias reguladoras que protegen al cuerpo del caos y la autodestrucción. Lo que es más importante, proliferan de manera incontrolable y producen tumores malignos que invaden el tejido sano circundante (fig. 16.1). Mientras el crecimiento del tumor permanezca localizado, la enfermedad casi siempre puede tratarse y curarse mediante la extirpación quirúrgica de la neoplasia. Sin embargo, los tumores malignos son propensos a la metástasis, es decir, a diseminar células apóstatas que se separan de la masa original, ingresan a la circulación linfática o sanguínea y se extienden a sitios distantes del cuerpo, donde establecen tumores secundarios letales (metástasis) que ya no son susceptibles de extirpación quirúrgica. El tema de la metástasis se describe en la “Perspectiva humana” del capítulo 7, en la página 256.

Figura 16.1

Invasión de tejido normal por un tumor en crecimiento. Esta micrografía óptica de un corte de hígado humano muestra un melanosarcoma metastásico (en rojo) que invade el tejido hepático normal. (Astrid y Hanns-Frieder Michler/Photo Researchers, Inc.)

Por su efecto en la salud humana y por la esperanza de desarrollar una curación, el cáncer ha sido el centro de un enorme esfuerzo de investigación durante decenios. Aunque tales estudios han conducido a un avance notable en la comprensión de las bases celulares y moleculares del cáncer, han tenido poca repercusión en la prevención de la aparición tumoral o el aumento en la probabilidad de sobrevivir a la mayor parte de los tumores cancerosos. Sin embargo, se ha avanzado. En el año 2011, la American Association for Cancer Research publicó que el índice de mortalidad para todos los cánceres combinados descendió 22% entre los años 1990 y 2007 para hombres y 14% para mujeres. Gran parte de este avance se atribuye al diagnóstico y tratamiento oportunos de los tres principales tipos de cáncer: mamario, prostático y de ...

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