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ANEMIA

De acuerdo con los criterios de la OMS, la anemia se define como la concentración sanguínea de hemoglobina (Hb) <130 g/L (<13 g/100 mL) o hematocrito (Hct) <39% en varones adultos; Hb <120 g/L (<12 g/100 mL) o Hct <37% en mujeres adultas.

Los signos y síntomas de la anemia son diversos, dependen del nivel de la misma y tiempo en el que se desarrolle. La anemia aguda casi siempre se debe a pérdida sanguínea o hemólisis. En la pérdida sanguínea aguda, la hipovolemia domina el cuadro clínico; la hipotensión y la hipoperfusión orgánica son los principales problemas. Los síntomas relacionados con un desarrollo más crónico varían con la edad del paciente y con el grado de suministro sanguíneo a los órganos más importantes. La anemia moderada se acompaña de fatiga, pérdida de energía, falta de aliento y taquicardia. Es probable que la piel y las mucosas se vean pálidas. Si los pliegues palmares tienen un color más claro que la piel circundante con los dedos extendidos, la concentración de Hb a menudo es <80 g/L (8 g/100 mL). En pacientes con cardiopatía coronaria pueden aparecer o aumentar los episodios de angina. Los pacientes con enfermedad carotídea pueden presentar obnubilación o mareo.

El abordaje fisiológico para el diagnóstico de la anemia se basa en la comprensión de que el descenso de eritrocitos circulantes puede ser resultado de la producción inadecuada de estas células, o del aumento en la destrucción o pérdida de glóbulos rojos. En la categoría de producción inadecuada, la eritropoyesis puede ser ineficaz a causa de un defecto en la maduración eritrocítica (que casi siempre deriva en eritrocitos demasiado pequeños o demasiado grandes), o hipoproliferativa (que casi siempre produce eritrocitos de tamaño normal, pero en cantidad insuficiente).

Las valoraciones básicas incluyen el índice de reticulocitos (RI), y revisión del frotis sanguíneo y de los índices de eritrocitos [en particular el volumen corpuscular medio (MCV)] (fig. 45-1).

FIGURA 45-1

Clasificación fisiológica de la anemia.

El RI es una medida de la producción de eritrocitos. La cuenta de reticulocitos se corrige según el hematocrito y la liberación temprana de los medulares a la circulación, lo cual prolonga la vida de los reticulocitos circulantes más allá de las 24 h usuales. Por tanto, RI = (% reticulocitos × Hct/45%) × (1/factor de corrección de desviación). El factor de corrección de desviación varía según el hematocrito: 1.5 cuando el Hct = 35%, 2 para Hct = 25%, 2.5 para Hct = 15%. Un valor de RI <2 a 2.5% implica producción inadecuada de eritrocitos para el nivel particular de anemia; un RI >2.5% indica destrucción excesiva o pérdida de eritrocitos.

Si la anemia se acompaña de RI bajo, la morfología de los eritrocitos ayuda a distinguir entre un trastorno de maduración y estados con hipoproliferación medular. Los defectos de maduración citoplásmicos, como la deficiencia de hierro o los problemas en la síntesis de hemoglobina, producen eritrocitos más pequeños, con MCV <80; los defectos en la maduración nuclear, como la deficiencia de vitamina B12 y folato, y los efectos farmacológicos producen eritrocitos más grandes, con MCV >100. En los estados medulares hipoproliferativos, los eritrocitos casi siempre tienen forma normal, pero se producen muy pocos. El examen de la médula ósea es útil ...

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