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Un objetivo primordial de la atención de la salud es prevenir las enfermedades o detectarlas en una etapa tan temprana que las intervenciones sean más eficaces. En general, la detección sistemática consigue el mayor efecto cuando se aplica a trastornos relativamente comunes que poseen una gran morbilidad y un periodo de latencia prolongado. La detección temprana de las enfermedades tiene la capacidad de reducir la morbilidad y la mortalidad; sin embargo, la detección sistemática de individuos asintomáticos representa algunos riesgos. Los resultados positivos falsos pueden llevar a solicitar pruebas de laboratorio innecesarias y procedimientos cruentos, además de incrementar la ansiedad de los pacientes. Se han ideado varias medidas para valorar mejor las ventajas potenciales de la detección sistemática y las intervenciones preventivas:

  • Número necesario de sujetos que debe someterse a pruebas de detección sistemática a fin de modificar el pronóstico en un individuo.

  • Efecto absoluto de la detección sistemática en la enfermedad (p. ej., vidas salvadas por millar de personas sometidas a detección).

  • Efecto relativo de la detección sistemática sobre el pronóstico de la enfermedad (p. ej., el porcentaje de reducción de las muertes).

  • Costo por año de vida salvada.

  • Incremento de la esperanza de vida promedio para una población.

Como parte de una valoración sistemática de la salud, la anamnesis debe incluir el empleo de fármacos, alergias, vacunación, antecedentes alimentarios, consumo de alcohol y tabaco, prácticas sexuales, prácticas seguras (uso de cinturón de seguridad y casco, posesión de armas) y antecedentes familiares completos. Las mediciones sistemáticas deben incluir valoraciones de talla, peso, índice de masa corporal y presión arterial. También se debe considerar la detección sistemática de violencia doméstica y depresión.

El asesoramiento por profesionales de la salud debe ofrecerse en las consultas de atención a la salud. El consumo de tabaco y alcohol, el tipo de alimentación y el ejercicio representan una gran parte de los factores que influyen en las muertes prevenibles. Aunque los cambios en la conducta son a menudo difíciles de lograr, es conveniente señalar que los estudios muestran que incluso el asesoramiento breve (<5 min) en relación con el tabaco por parte de los médicos trae consigo una tasa elevada de interrupción del tabaquismo a largo plazo. Se deben ofrecer también instrucciones acerca de la autoexploración (p. ej., piel, mama y testículos) durante las consultas de prevención.

En el cuadro 201-1 se enuncian las principales causas de mortalidad específicas para la edad y las medidas preventivas correspondientes. En el cuadro 201-2 se indican las recomendaciones formales de la Preventive Services Task Force de Estados Unidos.

CUADRO 201-1

Causas de mortalidad específicas de la edad y opciones preventivas correspondientes

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