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INTRODUCCIÓN Y EPIDEMIOLOGÍA

Los desastres naturales continúan siendo una fuente impredecible de morbilidad y mortalidad en todo el mundo y constituyen un reto singular para los médicos de la medicina de urgencias. La tasa de mortalidad mundial de 2002 a 2011 promedió 107 000 muertes/año por desastres naturales, con un promedio de 268 millones de víctimas en todo el mundo por año durante el mismo lapso, con un costo económico de 143 000 millones de dólares estadounidenses en el año 2012.1 Con el incremento de los equipos de rescate de rápida movilización, los médicos de urgencias se encuentran con pacientes que requieren atención en seguida de un desastre natural. Es aquí donde se puede tener el mayor impacto en el tratamiento de los supervivientes con disminución de la morbilidad y mortalidad secundarias. Las investigaciones sugieren que la carga de desastres naturales probablemente se incremente en los próximos años por el aumento de la densidad poblacional en áreas de alto riesgo y los riesgos relacionados con la expansión de la tecnología (p. ej., incendios o sismos en edificios más grandes y más altos o por dificultades en la infraestructura).2

Aunque la mecánica, el periodo de alerta y el impacto varían ampliamente entre los diferentes desastres naturales, existe un patrón predecible de los eventos que ocurren, la cual puede utilizarse para mejorar la respuesta subsiguiente. Los desastres naturales ocasionan una combinación de pérdida de recursos, de infraestructura, económicos, sociales y de salud. Aunque esto puede verse mitigado por la preparación antes del suceso y por una infraestructura fuerte, la combinación de la pérdida de recursos tiene un impacto sinérgico en la salud y en el suministro de la atención para la salud en la población afectada. Otra situación común es el patrón predecible de enfermedades, que se observa en la progresión del impacto del suceso mismo, las secuelas agudas hasta la fase inmediata después de un desastre y hasta la fase de recuperación (cuadro 6-1). Quizá la característica más sobresaliente para los médicos de urgencias son los esfuerzos promovidos con base en los datos de desastres previos, mientras que se realizan los ajustes para el tipo de desastre (p. ej., huracán, sismo, tornado, inundación, tsunami, nevada) y la región afectada. Por último, el personal que responde a los desastres debe estar preparado para enfrentar la recuperación de cadáveres, en una escala que sólo se observa en situaciones bélicas.

CUADRO 6-1Tiempo de presentación de la enfermedad Tiempo de inicio

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