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INTRODUCCIÓN Y EPIDEMIOLOGÍA

Una respuesta adecuada ante un acto bioterrorista de cualquier magnitud requiere la identificación temprana y la coordinación eficaz de muchas entidades médicas y de salud más allá de los servicios de urgencias. Aunque el médico de urgencias desempeña una función crítica en este tipo de eventos, individuos y organizaciones representantes de las instituciones de salud pública, de salud mental, de cumplimiento de la ley, servicios de urgencias y otros pueden atender muchas otras funciones esenciales.

Un suceso bioterrorista es la liberación o amenaza de liberación de un agente biológico a la población civil con el fin de crear temor, enfermedad y muerte. Su posibilidad es muy baja, pero es un suceso de alto impacto. Por ejemplo, en Estados Unidos el incidente de diseminación de carbunco, en el que a través del servicio postal estadounidense se entregaron cartas que contenían esporas de Bacillus anthracis. Aunque la diseminación ambiental fue amplia, sólo ocurrieron 22 casos de infección por carbunco: 11 casos por inhalación y 11 casos de carbunco cutáneo. Cinco pacientes fallecieron como consecuencia de la exposición a la bacteria.1 Las comunidades en la costa este de Estados Unidos tuvieron afección grave, y miles recibieron profilaxia para el carbunco.2 Surgió el temor de la diseminación en todo el país, así como la preocupación por incremento en la distribución deliberada. Gran parte de esta ansiedad se exacerbó por la percepción de incapacidad de respuesta del sistema de salud pública al mostrar deficiencias en atender la necesidad crítica de integrar la medicina de atención aguda y la respuesta de salud pública.

Los agentes biológicos se clasifican en dos grupos: toxinas de producción biológica y microorganismos infecciosos. Las toxinas biológicas actúan como agentes químicos en su impacto a los seres humanos. La identificación y necesidades de respuesta son muy similares a las que se utilizan para incidentes químicos. Los agentes infecciosos se subdividen en dos categorías: contagiosos (se propagan por el contacto de persona a persona) y no contagiosos. Los agentes contagiosos tienen ramificaciones adicionales, tanto para la protección del personal sanitario, como para la propagación de la enfermedad más allá de la población inicialmente expuesta. Los agentes contagiosos de mayor preocupación, como viruela, peste (neumónica) y ciertas fiebres hemorrágicas virales, se transmiten de persona a persona por el aire o gotas de secreción. Los casos sospechosos deben tratarse como contagiosos hasta demostrar lo contrario.

MICROORGANISMOS DE PREOCUPACIÓN

Ciertas características hacen que microorganismos particulares sean atractivos como armas biológicas para la producción de temor, enfermedad y muerte entre poblaciones civiles. Los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) identificaron microrganismos selectos y enfermedades que constituyen una prioridad para dirigir las medidas de planificación.3 La selección de agentes infecciosos se basó en cuatro criterios generales:

  1. Impacto potencial para la salud pública.

  2. Potencial de diseminación (una estimación de la facilidad para el desarrollo y diseminación, lo que ...

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