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INTRODUCCIÓN

Las lesiones de las extremidades inferiores más a menudo incluyen la pierna y tobillo, seguidas de pies, dedos de los pies, cadera y por último la rodilla.1 Las heridas ocurren por actividades deportivas y recreativas,2-8 herramientas y equipo,9-11 actividades ocupacionales,12 y explosiones.13

ANATOMÍA

En el pie, la epidermis y dermis plantares son gruesas con excepción del área del arco. Esta piel gruesa es capaz de soportar la fuerza producida por el desplazamiento del cuerpo pero es bastante sensible a la discriminación en dos puntos y a la presión. El talón tiene un cojinete adiposo modificado de 18 mm de grosor separado en cavidades por tabiques fibrosos. Existe un arco fibroso interno ancho adicional, conocido como ligamento interno del arco, que ayuda a mantener la forma del talón. La piel de la planta del pie se hipertrofia con facilidad y puede engrosarse bastante, en especial en personas que caminan con los pies descalzos. El tejido adiposo fibroso denso de la región metatarsiana y del talón hace difícil la visualización y exploración de heridas del talón en el servicio de urgencias.

A diferencia de la superficie plantar protectora, la piel de la cara dorsal del pie y de la totalidad del tobillo proporciona poca protección para los tendones, nervios y vasos sanguíneos subyacentes. El dorso del pie, tobillo y superficie pretibial, en particular, son vulnerables a las lesiones cerradas. La mayor parte de las heridas de la superficie dorsal del pie y del tobillo se exploran con facilidad, excepto las que ocurren en la cara posterior del tobillo, lo cual representa una limitación cuando se considera una posible rotura parcial del tendón de Aquiles. Las heridas que involucran la espinilla, la pantorrilla y el muslo por lo general presentan pocos problemas para la exploración y visualización de heridas.

Varios tendones de importancia en la pierna se encuentran en riesgo de lesiones. Los tendones de los músculos peroneos corto y largo contribuyen a la flexión plantar del pie y a su eversión y transcurren por detrás del maléolo externo y pueden lesionarse en esta ubicación (fig. 44-1). El tendón del extensor largo del pulgar del pie, que se extiende hasta el primer dedo del pie, transcurre a lo largo del primer metatarsiano y puede lesionarse cuando caen sobre el pie objetos pesados. El tendón de Aquiles, que contribuye principalmente a la flexión plantar del pie, pueden lesionarse con heridas penetrantes en la cara posterior del tobillo. Las heridas de la espinilla rara vez afectan nervios vitales o tendones. Las heridas infrarrotulianas pueden cortar el tendón rotuliano, ocasionando incapacidad para extender la extremidad inferior. Las heridas suprarrotulianas pueden afectar el tendón del cuádriceps, ocasionando alteración en la extensión de la rodilla.

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