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INTRODUCCIÓN Y EPIDEMIOLOGÍA

La enfermedad ulcerosa péptica es un trastorno crónico que se manifiesta por ulceraciones recurrentes en el estómago y en la porción proximal del duodeno. Se cree que la pepsina y el ácido son determinantes para el desarrollo de las úlceras, pero la mayor parte de los casos de úlcera péptica guardan una relación directa con infección por Helicobacter pylori o con el consumo de NSAID.1,2 La gastritis es la inflamación aguda o crónica de la mucosa gástrica y tiene varias causas. La dispepsia es el dolor abdominal continuo o recurrente con o sin síntomas asociados (náusea, distensión abdominal, etc.).3 La dispepsia puede ser causada por diversas enfermedades o puede ser un trastorno funcional.

La enfermedad ulcerosa péptica no complicada tiene una incidencia de más de 5 casos por 1000 personas por año, y casi 10% de las personas que viven en países occidentales experimentan úlcera péptica en algún momento de su vida.4,5 En Estados Unidos, la enfermedad ulcerosa péptica tiene un costo estimado de 5 650 millones de dólares estadounidenses por año en costos totales directos e indirectos.6 La infección por H. pylori, uno de los principales factores de riesgo de la enfermedad ulcerosa péptica, es una de las infecciones humanas más prevalentes en el mundo, y afecta al menos a 50% de la población mundial.7 La prevalencia de infección por H. pylori ajustada para la edad disminuye en países industrializados, probablemente por mejorías en los estándares de vida y el aumento del uso de inhibidores de la bomba de protones (PPI, proton pump inhibitors) y tratamiento con antimicrobianos.2,8 Esto podría explicar la disminución de la incidencia de enfermedad ulcerosa péptica en Estados Unidos, pero esto puede contrarrestarse en parte por el uso generalizado de dosis bajas de ácido acetilsalicílico y NSAID.2,9 En Estados Unidos, cada año se escriben más de 70 millones de recetas de NSAID y se venden más de 30 000 millones de comprimidos sin receta médica cada año.10 Los factores de riesgo para úlceras no relacionadas con H. pylori o NSAID incluyen fármacos antiplaquetarios, estrés emocional, infecciones por Helicobacter heilmannii y citomegalovirus, enfermedad de Behçet, síndrome de Zollinger-Ellison, enfermedad de Crohn, cirrosis con hipertensión portal, edad avanzada y estadounidenses de raza negra.2

La dispepsia afecta a 20% a 40% de la población mundial.3 No hay una relación constante con edad, sexo, estado socioeconómico, tabaquismo o consumo de alcohol; sin embargo, es más común en personas infectadas con H. pylori que reciben NSAID y con algunos otros fármacos.3

FISIOPATOLOGÍA

El ácido clorhídrico y la pepsina destruyen la mucosa gástrica y duodenal. Las secreciones de moco y bicarbonato protegen la mucosa. Las prostaglandinas protegen la mucosa porque intensifican la producción de bicarbonato y de moco y aumentan el flujo sanguíneo a la mucosa, lo ...

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