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INTRODUCCIÓN Y EPIDEMIOLOGÍA

Cada año en Estados Unidos se realizan entre 250 000 y 300 000 apendicectomías por apendicitis aguda,1 con otros 700 000 pacientes afectados en la Comunidad Europea.2 El riesgo de por vida de padecer apendicitis aguda en Estados Unidos se calcula en 12% para varones y 25% para mujeres.3 No obstante, la epidemiología de este diagnóstico común en los servicios de urgencias continúa modificándose. Los datos sugieren una reversión de la reducción previa en cuanto a su incidencia, con incremento en las tasas anuales de 7.62 a 9.38 por 10 000 habitantes entre 1993 y 2008,4 mientras que ha disminuido la tasa de apendicectomías con apéndice sano.5 De la misma forma, entre los años 2001 y 2008 disminuyó la tasa de perforación, pero esta tendencia a la reducción no ha sido consistente.4,6 La apendicitis aguda es más común en pacientes con edades de 10 a 19 años,4 y continúa como la causa más frecuente de dolor abdominal no traumático en niños mayores de un año de edad,7 es la urgencia quirúrgica no obstétrica más común durante el embarazo, que complica hasta uno de cada 1 500 embarazos.8,9 Pese a los avances en los exámenes de laboratorio y estudios de imagen, el diagnóstico preciso es difícil. Una apendicitis con retraso en el diagnóstico y la realización de cirugías innecesarias con un diagnóstico erróneo no se encuentra exenta de consecuencias. Debe considerarse el diagnóstico de apendicitis en todo paciente con dolor abdominal agudo no traumático sin antecedente de apendicectomía.

FISIOPATOLOGÍA

La apendicitis es causada por obstrucción luminal del apéndice vermiforme, típicamente por un fecalito. Otras causas menos frecuentes incluyen obstrucción por tejido linfático, cálculos biliares, tumores o parásitos. La secreción continua de la mucosa luminal ocasiona aumento de la presión intraluminal e insuficiencia vascular apendicular, que finalmente se acompaña de proliferación bacteriana e inflamación. Si no se corrige, puede sobrevenir la perforación.

En etapas tempranas de la evolución, la inervación visceral produce dolor vago, difícil de localizar, en la región periumbilical o en la porción central del abdomen. La inflamación progresiva y la irritación subsiguiente del peritoneo parietal con inervación somática produce la migración clásica del dolor hacia el cuadrante inferior derecho, hacia el punto de McBurney, ubicado a un tercio de la distancia de una línea trazada desde la espina iliaca anterosuperior hasta la cicatriz umbilical. Hasta 50% de los pacientes pueden tener manifestaciones atípicas10 en parte por variaciones anatómicas. Por ejemplo, un apéndice retrocecal produce dolor en el flanco derecho o pélvico, mientras que la malrotación del colon ocasiona transposición del apéndice y, en consecuencia, dolor en el cuadrante superior izquierdo del abdomen. El desplazamiento de órganos abdominales por útero gestante puede ocasionar dolor en el cuadrante superior derecho del abdomen en mujeres embarazadas. Aun así, la ubicación en el cuadrante inferior derecho permanece como ...

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