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INTRODUCCIÓN Y EPIDEMIOLOGÍA

La obstrucción intestinal es la incapacidad del intestino para permitir el paso regular de alimento y contenido intestinal debido a la oclusión mecánica o al íleo adinámico. Genera cerca del 15% de todas las visitas a la sala de urgencias por dolor abdominal agudo.1

La obstrucción mecánica puede producirse por factores intrínsecos o extrínsecos y casi siempre requiere una intervención definitiva en un periodo corto de tiempo para identificar la causa y minimizar la morbilidad y mortalidad subsiguientes (cuadros 83-1 y 83-2). El íleo adinámico (íleo paralítico) es más frecuente, pero casi siempre se autolimita y no requiere intervención quirúrgica.

CUADRO 83-1Causas frecuentes de obstrucción intestinal
CUADRO 83-2Características clave del íleo y la obstrucción intestinal mecánica

Tanto el intestino delgado como el grueso pueden obstruirse por diversos procesos patológicos (cuadro 83-1). La obstrucción mecánica se debe a fenómenos extrínsecos, intrínsecos o intraluminales. Es importante distinguir entre la obstrucción del intestino delgado y el grueso, ya que la incidencia, cuadro clínico, evaluación y tratamiento varían con el sitio anatómico de la obstrucción. La seudoobstrucción intestinal (síndrome de Ogilvie) puede simular la obstrucción real.

FISIOPATOLOGÍA

El intestino normal contiene gas, además de secreciones digestivas y alimento. La acumulación luminal de secreciones gástricas, biliares y pancreáticas continúa, aunque no se ingiera nada. Conforme la obstrucción evoluciona, el intestino se congestiona y su contenido no se absorbe. Luego sobrevienen vómito y disminución de la ingestión oral. La combinación de la absorción disminuida, el vómito y la reducción de la ingestión causa hipovolemia con hemoconcentración y desequilibrio electrolítico; esto puede conducir a la insuficiencia renal o al choque.

La obstrucción intestinal a menudo se acompaña de distensión intestinal. La distensión se debe a la acumulación de líquidos en la luz intestinal, incremento en la presión intraluminal con intensificación de contracciones peristálticas y deglución de aire. Cuando la presión intraluminal rebasa la presión capilar y venosa de la pared intestinal, la absorción y drenaje linfático cesan, el intestino experimenta isquemia con posibilidad de septicemia y necrosis intestinal. El choque sobreviene pronto. La mortalidad se aproxima al 70% si la obstrucción intestinal avanzó ...

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