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INTRODUCCION Y EPIDEMIOLOGÍA

Los traumatismos constituyen la causa principal de morbilidad, mortalidad y discapacidades en los niños. En Estados Unidos, en el año 2010 más de 9 143 menores fallecieron por lesiones de origen traumático.1 Por cada fallecimiento en la niñez causado por lesiones, más de 1 000 niños recibieron atención médica por daños no mortales.2 Según American College of Surgeons National Databank 2013 Pediatric Report, 152 884 pacientes menores de 19 años de edad fueron internados en 813 instituciones de Estados Unidos y Canadá, y de ese grupo, hubo 2 834 muertes. El traumatismo constituye la causa principal de fallecimiento en niños mayores de un año, y rebasa a todas las demás causas de muerte en conjunto.3

Las tasas de muerte por lesiones accidentales fueron altas en algunos subgrupos, que incluyeron recién nacidos y lactantes con menos de un año de vida y adolescentes de 15 a 19 años.4 En dicha población, las lesiones por arma de fuego originaron 8.87 hospitalizaciones por 100 000 personas menores de 20 años de edad en 2009, y de esa cifra, 6.1% fallecieron en el hospital (35.1% de muertes por suicidio).5 En el año 2010 las lesiones por arma de fuego explicaron 6 570 fallecimientos de niños y personas jóvenes (1 a 24 años de edad).6

CONSIDERACIONES CONDUCTUALES

En términos generales, las fases del desarrollo de un niño son el elemento que rige la respuesta conductual que culmina en una lesión. El lactante por naturaleza es curioso en forma apropiada, e interactúa con los extraños, o siente temor hacia ellos, en tanto que el niño de mayor edad responde con miedo a técnicas invasivas. El conocimiento del desarrollo del niño normal permite identificar alteraciones de la esfera cognitiva que pueden ser consecuencia de lesiones traumáticas del encéfalo, hipoperfusión o hipoxemia.

Un factor de enorme importancia es la presencia de los padres durante los cuidados después de los traumatismos, no sólo para valorar el estado psíquico del paciente, sino también para apoyarlo. Los estudios demuestran que la presencia de los padres es beneficiosa para el bienestar del propio paciente y la esfera psicológica de los progenitores, no interfiere en los intentos médicos ni intensifica el estrés que se impone al personal asistencial en su mayor parte, ni agrava problemas medicolegales. La presencia de la familia durante la reanimación es una práctica normativa importante en el cuidado de niños.7-9

PREPARATIVOS EN EL SERVICIO DE URGENCIAS

Los niños necesitan fármacos y equipo adecuados para su edad y talla, de tal forma que el servicio de urgencias debe estar preparado y contar con un área apropiada de reanimación para menores, con personal capacitado en tareas asistenciales, y con el equipo de reanimación de tamaño apropiado para menores.10 En el año de 2013 en Estados Unidos la American Academy of Pediatrics y ...

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