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PRINCIPIOS GENERALES

La anatomía del sistema musculoesquelético pediátrico es singular y refleja el crecimiento activo y desarrollo que ocurre durante la infancia. La clasificación de las fracturas, método terapéutico y tipos de complicaciones tienen relación directa con esta anatomía singular. En general, ambos patrones de lesión y métodos de tratamiento en niños en quienes ya ocurrió el cierre de la placa de crecimiento (cartílago de crecimiento) son similares a los de los adultos. Por lo tanto, el principal objetivo de este capítulo se dirige a las lesiones que ocurren en niños prepúberes con epífisis abiertas. Además, también se revisan las enfermedades específicas de los niños que causan síntomas musculoesqueléticos no traumáticos.

Los huesos largos de los niños comprenden áreas anatómicas aisladas. La placa de crecimiento es un área cartilaginosa que puede observarse en un extremo (p. ej., las falanges) o en ambos (p. ej., tibia y fémur) de un hueso largo. El área del hueso entre el cartílago de crecimiento y la articulación adyacente se denomina epífisis. Una apófisis es un crecimiento de hueso, por lo general con su propio centro de osificación en la infancia, que a menudo sirve como punto para la inserción de músculos o ligamentos. La porción media de un hueso largo se denomina diáfisis. La metáfisis de un hueso largo es la región entre la diáfisis y la placa de crecimiento (fig. 140-1; cap. 267, Valoración y tratamiento iniciales de lesiones ortopédicas).

FIGURA 140-1

Anatomía de un hueso largo de un niño, ilustrada en la anatomía del fémur. Ocurre crecimiento longitudinal al nivel de las regiones fisarias (placas de crecimiento) ubicadas en ambos extremos. Las prominencias óseas que actúan como sitios de inserción muscular o ligamentaria se conocen como apófisis (p. ej., apófisis trocantéricas mayor y menor).

A diferencia de los huesos largos de los adultos, los huesos largos de los niños son menos densos y más porosos; responden a las fuerzas mecánicas con arqueo y pandeo más que con fracturas de un lado al otro, como en los adultos. El periostio de la diáfisis y la metáfisis es grueso en los niños y es continuo desde la metáfisis hasta la epífisis, rodeando y protegiendo el disco de crecimiento, que es más débil desde el punto de vista mecánico. La debilidad del cartílago de crecimiento se relaciona, en parte, con la reducción de la tensión de oxígeno en la zona hipertrófica del mismo. Esta zona hipertrófica es la ubicación frecuente de las fracturas en el disco de crecimiento y también es sensible a alteraciones en el riego sanguíneo; las lesiones del disco de crecimiento pueden ocasionar trastornos del crecimiento. Las fuerzas de compresión por sí mismas también pueden afectar el crecimiento óseo. Esto es particularmente cierto cuando se aplican fuerzas de compresión a los lados epifisarios del cartílago de crecimiento. La ...

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