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INTRODUCCIÓN

Los pesticidas (plaguicidas) incluyen insecticidas, herbicidas y raticidas.1 La intoxicación por pesticidas es consecuencia de exposiciones intencionales, accidentales u ocupacionales. A escala mundial, cada año tienen lugar más de 300 000 muertes por intoxicación por plaguicidas y la mayor parte de ellas proviene del contacto con insecticidas.2 Los pesticidas se comercializan en múltiples preparados bajo nombres comerciales compartidos; por tanto, pueden aparecer síndromes clínicos complejos por la exposición a ingredientes activos y de otro tipo. Los ingredientes en las formulaciones comerciales, como los destilados petroquímicos, son inertes a las plagas durante los contactos físicos, pero pueden ser tóxicos para los seres humanos, en particular si la exposición se hizo en cantidades excesivas. Los pesticidas poseen toxicidades específicas de cada clase y muchos ejercen efectos locales y también sistémicos. El tratamiento suele incluir la consulta a bases de datos respecto de materiales y toxinas peligrosas o a algún centro de control toxicológico. Las medidas de apoyo asumen importancia grande y especial en intoxicaciones por pesticidas, pero en caso de algunos compuestos los antídotos son esenciales.

La World Health Organization clasifica a los pesticidas con base en sus efectos tóxicos, que dependen de la mediana de una dosis letal, como el caso del contacto con la cavidad bucal y la piel en las ratas. Esta clasificación se ha criticado porque las tasas de letalidad en seres humanos muestran enorme variación para los compuestos dentro de la misma clasificación de toxicidad química o de la clasificación de la World Health Organization, o de ambas.3 Por todo lo anterior, es mejor no utilizar la clasificación basada en la toxicidad para predecir la gravedad después de la exposición de seres humanos.

INSECTICIDAS

Los insecticidas químicos son tóxicos para el sistema nervioso y generan manifestaciones agudas y crónicas, así como secuelas tardías después del contacto inmediato y grado agudo. Casi siempre se usan seis clases principales de estos compuestos (cuadro 201-1). Otros productos utilizados para erradicar insectos comprenden los repelentes.

CUADRO 201-1Insecticidas y repelentes

ORGANOFOSFORADOS

Los compuestos de esta categoría más utilizados incluyen diazinon, acefato, malatión, paratión y clorpirifos y otros más en diversos países. Los compuestos organofosforados y del grupo de los carbamatos son los insecticidas que se relacionan con mayor frecuencia con enfermedad sistémica.4,5 La potencia entre los compuestos organofosforados es variable: aquellos de gran potencia, como el paratión, se usan principalmente en la agricultura; los de potencia intermedia abarcan cumafós y triclorfón, los cuales se utilizan en el cuidado de animales. En el año 2000, en Estados Unidos, se retiraron del uso en el hogar el diazinon y ...

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