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INTRODUCCIÓN Y EPIDEMIOLOGÍA

Se calcula que a nivel mundial cada año suceden 1.5 a 3 millones de mordeduras y quizá más de 100 000 fallecimientos por serpientes venenosas.1 La American Association of Poison Control Centers señala un promedio de 6 000 mordeduras cada año y de ellas unas 2 000 corresponden a serpientes venenosas. Las cifras de las notificaciones son menores de las reales, de manera que el número verdadero de mordeduras de víboras quizá llegue a 45 000 al año en Estados Unidos y de esa cifra 7 000 a 8 000 son causadas por serpientes venenosas.2 Las sierpes dañinas principales a nivel mundial se dividen en tres grupos: Viperidae (víboras y víboras de fosetas); Elapidae (incluye Hydrophiinae o serpientes marinas; cap. 213 Traumatismos y envenenamientos marinos, y el grupo heterogéneo de colúbridos que no tienen colmillos delanteros (antigua familia de Colubridae, ahora subdividida en varias familias).

En Estados Unidos muchas de las mordeduras de víbora acecen en los meses cálidos del verano en que las serpientes y sus víctimas muestran mayor actividad. Se calculaba que la mortalidad por mordedura de víboras venenosas se acercaba al 25%. El hecho de contar con el antiveneno y los progresos en las medidas de emergencia y cuidados intensivos, han logrado que las cifras de mortalidad actuales sean <0.5%, y se calcula que cada año mueren unas cinco personas por esa causa.3

Excepto por las mordeduras de las especies importadas, las mordeduras de serpientes venenosas norteamericanas son las producidas por crótalos (subfamilia Crotalinae y de los Viperidae) o serpientes de coral (familia Elapidae). Los crótalos están representados por las serpientes de cascabel (especies Crotalus), serpientes de cascabel pigmeas y cascabel pigmea del norte (especies Sistrurus), además de las cabezas de cobre y mocasines de agua (especies Agkistrodon). Muy pocas veces se observan mordeduras de serpientes venenosas de especies exóticas importadas, pero pueden producirse en personal de zoológicos y en herpetólogos aficionados. Un centro regional de control de venenos puede aportar información sobre la identificación de la serpiente, la toxicidad esperada y el lugar donde puede conseguirse el antídoto.

MORDEDURAS DE CROTÁLIDOS (SERPIENTES DE FOSETAS)

Los crotálidos se llaman serpientes de fosetas por las depresiones u orificios bilaterales situados equidistantes entre los ojos y la narina (fig. 212-1). La foseta es un receptor de calor que guía el ataque a las presas o predadores de sangre caliente. Los crótalos también se distinguen por la presencia de dos colmillos que se pliegan contra el techo de la boca, a diferencia de las serpientes de coral, que tienen colmillos más cortos, fijos y rectos. Dentro del grupo de los crotálidos, el crótalo distingue a las serpientes de cascabel de otras serpientes del grupo. La creencia errónea de que las serpientes de cascabel siempre lo hacen sonar antes de atacar ha persistido por siglos. Lo cierto es que muchos ataques ocurren sin la advertencia del cascabel.

FIGURA 212-1

Víbora de fosetas.

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