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INTRODUCCIÓN Y EPIDEMIOLOGÍA

El ahogamiento es la sumersión en un medio líquido que da lugar a insuficiencia o paro respiratorios.1 Al igual que otras causas de muerte accidental, la lesión por ahogamiento suele afectar a individuos jóvenes por lo demás sanos, pero también puede afectar a personas de cualquier edad o experiencia.

A nivel mundial, el ahogamiento ocasiona cada año >500 000 muertes, y es la causa principal de muerte por lesión en niños <15 años. En Estados Unidos, cada año hay más de 500 000 episodios de ahogamiento y 1100 muertes, por lo cual el ahogamiento es la segunda causa principal de muerte imprevista de individuos desde el nacimiento hasta los 19 años de edad.2,3 Sin embargo, la frecuencia de muertes por ahogamiento ha disminuido en los últimos 40 años. En 1970, hubo casi 8000 muertes debidas a ahogamiento en Estados Unidos,4 y el aleccionamiento con la concienciación del público han sido el principal factor que ha contribuido a la disminución de la frecuencia. La gran mayoría de las víctimas sobrevive a episodios de sumersión, y los efectos van desde la lesión mínima o transitoria hasta la lesión neurológica grave.

La incidencia de ahogamiento alcanza su pico en tres grupos de edad: el más alto es en niños <5 años, el segundo pico es en los que tienen 15 a 24 años y el tercero es en los ancianos. Los preescolares se ahogan sobre todo después de caer en piscinas o en aguas abiertas, pero también se ahogan en tinas de baño y en cubetas en el domicilio. Asimismo, los médicos deben pensar en el ahogamiento intencional (maltrato del niño) o el trastorno facticio por poder (antiguamente Munchausen por poder). En adolescentes y adultos, el suicidio, el homicidio y la violencia doméstica pueden ser causas de ahogamiento. Los ancianos también tienen más riesgo de ahogarse en la tina de baño, lo cual suele relacionarse con trastornos médicos concomitantes o fármacos. Incluso en las áreas de las costas, la mayor parte de los ahogamientos suceden en aguas dulces tibias (sobre todo piscinas).

En el cuadro 215-1 se muestran otras lesiones o trastornos que desencadenan episodios de ahogamiento o que guardan relación con los mismos.

CUADRO 215-1Trastornos y lesiones relacionados con ahogamiento

FISIOPATOLOGÍA

Después de la sumersión, el grado de lesión hipóxica al sistema nervioso central determina el desenlace final. Antes se pensaba que la activación parasimpática del reflejo de inmersión (es decir, bradicardia, apnea, vasoconstricción periférica y derivación central del flujo sanguíneo) ofrecía protección transitoria durante la sumersión. El reflejo de inmersión es más fuerte en lactantes <6 meses de edad, pero los efectos disminuyen con la edad.5 En adultos, la inmersión vertical (con la cabeza afuera) y la sumersión vertical (con la cabeza sumergida) activan los sistemas simpático y parasimpático, lo cual atenúa cualquier efecto del reflejo de inmersión.6 Por otra parte, el estrés fisiológico que produce la sumersión también activa el sistema nervioso simpático. Por consiguiente, el reflejo de inmersión no es protector. Es muy probable que la protección cerebral en sumersiones en agua fría se deba al enfriamiento rápido del sistema nervioso central antes de que ocurra daño hipóxico importante.

Se han ideado sistemas de puntuación fisiológica para predecir el pronóstico del ahogamiento, pero no tienen utilidad clínica. La mayoría de los ...

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