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INTRODUCCIÓN Y EPIDEMIOLOGÍA

La septicemia es un síndrome heterogéneo que se caracteriza por inflamación generalizada y potencial daño a órganos, iniciados por un microorganismo. Aunque las bacterias grampositivas y gramnegativas contribuyen a la mayor parte de los casos, los hongos, virus, micobacterias, ricketsias y protozoarios pueden desencadenar septicemia. La invasión de la sangre no es necesaria para que se presente o para identificar septicemia, la cual está determinada por la respuesta del hospedador a la agresión infecciosa. A medida que aumenta la gravedad de la septicemia, una serie multifactorial de sucesos conduce a alteraciones en el aporte de oxígeno, a consecuencia de una irrigación macrovascular y microvascular deficiente, así como daño celular directo consecutivo a la inflamación. Tarde o temprano ocurre insuficiencia multiorgánica y la mortalidad es considerable.

La presentación clínica variable, diferencias en la codificación y las diferencias metodológicas entre los estudios originan una amplia gama de estimaciones de la incidencia de septicemia grave, que fluctúa desde 300 hasta mil casos/100 000 años-persona.1 Cada año más de 500 000 pacientes se presentan en el servicio de urgencias con septicemia grave sospechada, el grupo más grande de todos los pacientes hospitalizados con infección. La incidencia está aumentando y es de origen multifactorial; un componente decisivo de este aumento tiene que ver con la población de pacientes mayores, lo cual no es tan sorprendente dado el hecho de que la incidencia de la septicemia aumenta más de 100 tantos con la edad (0.2 por 1 000 en edad infantil de 10 a 14 años hasta 26.2 por 1 000 en los mayores de 85 años).2

La mediana de la duración del internamiento en el servicio de urgencias de un paciente con septicemia es de 5 h. Una vez hospitalizado, más de la mitad de los pacientes con septicemia grave necesitarán atención en una unidad de cuidados intermedios o intensivos,2 donde representa la principal causa de muerte. Pese a los avances en el tratamiento, las tasas de mortalidad por septicemia grave siguen siendo elevadas y fallece aproximadamente el 20% de los pacientes3 durante la hospitalización en escenarios clínicos óptimos4,5; esta tasa se aproxima a 50% cuando se toma en cuenta el subgrupo de pacientes más graves con choque séptico.6 Estas tasas de mortalidad superan a muchos otros trastornos muy visibles que requieren atención aguda, como infarto agudo del miocardio,7 embolia pulmonar masiva8 y accidente cerebrovascular.9 La morbilidad es considerable y prolongada y es frecuente el déficit cognitivo y en la función a largo plazo.10 Por último, el tratamiento de la septicemia es costoso; las estimaciones de hace 10 años indican que el costo medio por caso es de 22 100 dólares, con costos anuales en Estados Unidos de 16 700 millones de dólares,2 cifras que ciertamente aumentaron en la última década.

Desde 1987, las bacterias grampositivas fuera del ámbito quirúrgico son los ...

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