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INTRODUCCION

Los antidepresivos atípicos y serotoninérgicos se conocen como antidepresivos de la segunda generación o nuevos, para diferenciarlos de los inhibidores de la monoaminooxidasa de la primera generación y los antidepresivos cíclicos. Como grupo, estos antidepresivos constituyen la modalidad más aceptada de tratamiento psicofarmacológico para la depresión mayor y los trastornos obsesivo-compulsivo, de pánico y alimenticios.1 Los antidepresivos más nuevos produjeron toxicidad menos grave en caso de sobredosis y se asocian con menos muertes que los antidepresivos cíclicos o los inhibidores de monoaminooxidasa.2,3 Estas características favorables en la sobredosis es atenuado por el recuadro negro de la Food and Drug Administration (FDA) que previene sobre el uso de algunos medicamentos en pacientes <24 años debido al incremento en la ideación y el comportamiento suicida.

FARMACOLOGÍA

Este grupo de antidepresivos es un conjunto heterogéneo de fármacos que difieren de modo importante en estructura química, mecanismo de acción, características farmacocinéticas y tipos de efectos adversos.1 Sin embargo, también comparten muchas similitudes importantes.

La mayoría posee actividad serotoninérgica, en especial en combinación con otros serotoninérgicos, y el potencial de generar síndrome serotoninérgico. Por tanto, estos fármacos llevan advertencias específicas acerca de dicho síndrome, en particular para no combinarlos con inhibidores de monoaminooxidasa y otros medicamentos de gran potencia.

La mayor parte de estos antidepresivos atípicos no inhiben de modo significativo los conductos iónicos de sodio, calcio o potasio del corazón, con un riesgo bajo de cardiotoxicidad, lo cual explica en gran parte por qué son más seguros en caso de sobredosis, comparados con los antidepresivos cíclicos. Estos fármacos no inhiben la actividad de la monoaminooxidasa y tampoco se vinculan con reacciones de tipo tiramínico. A diferencia de los efectos tóxicos de los inhibidores de monoaminooxidasa, los simpaticomiméticos de efecto indirecto se utilizan contra la hipotensión inducida por los antidepresivos atípicos.

Estos fármacos poseen una afinidad casi nula por receptores de acetilcolina, dopamina, ácido aminobutírico γ, glutamato y β adrenérgicos. Aunque su mecanismo de acción exacto continúa sin entenderse bien, de manera tradicional se atribuye a la inhibición de la recaptación de neurotransmisor o a interrupción de la retroalimentación negativa.

Los sistemas de enzimas hepáticas (mediante las vías del citocromo P-450) metabolizan los antidepresivos mencionados. Si se administran dos fármacos que interactúan con una vía metabólica común, las concentraciones del medicamento aumentarán o disminuirán con base en la interacción. Además, la disfunción hepática puede hacer que se incrementen las concentraciones del fármaco y más tarde surjan efectos tóxicos. Los antidepresivos de esta categoría no se identifican con los métodos de detección sistemática de fármacos en suero y orina en los hospitales. Los laboratorios especializados miden las concentraciones del fármaco original y los metabolitos en el plasma, pero dicha información solo es útil para confirmar la sospecha de una sobredosis. Es imposible contar de inmediato con dichas concentraciones específicas, pero esto no influye en el tratamiento del paciente. Quizá tenga lugar una redistribución post mortem...

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