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INTRODUCCIÓN Y EPIDEMIOLOGÍA

La lesión cerebral traumática es el daño funcional del cerebro causado por una fuerza externa.1 Las manifestaciones clínicas representan un amplio conjunto de síntomas, desde confusión breve hasta estado de coma, discapacidad grave y la muerte. La patología subyacente va desde cambios transitorios en las concentraciones de los iones celulares hasta el daño estructural permanente.

La lesión cerebral traumática (TBI, traumatic brain injury) se clasifica como leve, moderada y grave con base en la calificación de la Escala de Coma de Glasgow (GCS). Más del 80% de las TBI se define como leves (GCS 14 a 15) (mTBI) y a menudo se llama "conmoción".2 Sin embargo, el adjetivo leve es un nombre equivocado. La mTBI puede tener secuelas significativas y debilitantes de corto o largo plazo. La TBI moderada (GCS 9 a 13) representa cerca del 10% de las lesiones cefálicas. Las tasas de mortalidad para pacientes con TBI moderada son <20%, pero la discapacidad de largo plazo puede ser mayor. En general, 40% de las personas con TBI moderada tiene algún hallazgo anormal en la CT y 8% requiere intervención neuroquirúrgica. En la TBI grave (GCS 3 a 8), la tasa de mortalidad se aproxima al 40%, la mayoría de las muertes ocurre en las 48 h siguientes a la lesión. Menos del 10% de los pacientes con TBI grave tiene una recuperación adecuada.2,3

La prevalencia de TBI es dos veces más alta en varones que en mujeres. La distribución por edad de la lesión es trimodal, con picos entre los cero y cuatro años, 15 a 24 años y >75 años de edad. La tasa de mortalidad aumenta con la edad al momento de la lesión.4,5 Las colisiones automovilísticas son la principal causa de lesión cefálica traumática en adultos jóvenes y en niños y las caídas son más frecuentes en ancianos.2 La TBI se ha llamado la "lesión distintiva" de los conflictos armados en Irak y Afganistán.6

FISIOPATOLOGÍA

FLUJO SANGUÍNEO CEREBRAL

La autorregulación, la presión de perfusión cerebral (CPP, cerebral perfusion pressure), la presión arterial media (MAP, mean arterial pressure) y la presión intracraneal (ICP, intracranial pressure) son factores interrelacionados que influyen en el flujo sanguíneo cerebral (cuadro 257-1). En circunstancias normales, la autorregulación controla el flujo sanguíneo cerebral local para mantener el equilibrio entre el suministro y el metabolismo del oxígeno.7 Otros factores sistémicos, como la hipertensión, hipocarbia y alcalosis, pueden afectar el flujo sanguíneo cerebral a través de la vasoconstricción.

CUADRO 257-1Factores que afectan el flujo sanguíneo cerebral

En situaciones normales, la autorregulación puede ajustarse a CPP de 50 a 150 mmHg para mantener ...

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