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INTRODUCCIÓN

En este capítulo se describen los trastornos frecuentes del pie que es probable que se atiendan en el servicio de urgencias. En general, a los pacientes con problemas crónicos o complicados del pie se les debe referir con un dermatólogo, ortopedista, cirujano general o podiatra, lo que depende de la enfermedad y de los recursos locales. En la sección 20, "Dermatología", en el capítulo 253, "Enfermedades cutáneas: extremidades", se describe la tiña del pie, las úlceras del pie y la onicomicosis. Las heridas punzantes del pie se abordan en la sección 6, "Tratamiento de las heridas", en el capítulo 46, "Heridas por punción y mordeduras". Las úlceras del pie y la osteomielitis se analizan en la sección 17, "Enfermedades endocrinas", en el capítulo 224, "Diabetes mellitus tipo 2".

CUERNOS Y CALLOS

Los callos son engrosamientos de la capa externa de piel y son resultado de la presión repetida o irritación. Los cuernos (clavus) se forman de manera similar, pero tienen un núcleo hiperqueratósico central que a menudo es doloroso. La causa de estas lesiones puede ser externa (calzado mal ajustado) o interna (juanete).

Los callos son protectores y no deben tratarse si no son dolorosos. Los callos crecen hacia fuera, pero pronto son desplazados hacia dentro por la presión continua y se convierten en cuernos. Los cuernos también aparecen en zonas de cicatrización y entre los dedos. Los cuernos se clasifican como duros o blandos. Los cuernos duros se observan sobre las protuberancias óseas, donde la piel está seca. Los cuernos blandos se observan entre los dedos del pie, donde la piel es húmeda. Los cuernos pueden ser dolorosos o indoloros, pero la presión sobre los mismos suele ocasionar dolor. Los cuernos interrumpen las líneas dérmicas normales y, por tanto, pueden diferenciarse de los callos, los cuales no interrumpen las líneas dérmicas normales. Los cuernos duros se parecen a las verrugas. Sin embargo, cuando las verrugas se recortan, éstas contienen semillas negras, que son capilares trombosados y en ocasiones sangran, al contrario de los cuernos, que no sangran. Los cuernos blandos se parecen a la tiña, y es importante identificar la tiña para administrar un tratamiento apropiado (cap. 253).1,2

Las lesiones queratósicas pueden ser una indicación de una enfermedad subyacente más grave, una deformidad, un trastorno local del pie o un problema mecánico. El diagnóstico diferencial de las lesiones queratósicas comprende sífilis, soriasis, intoxicación por arsénico, rosácea, liquen plano, síndrome del nevo de células basales y, pocas veces, neoplasias malignas.2

TRATAMIENTO DE LOS CUERNOS

Para el tratamiento de los cuernos sintomáticos a menudo es necesario referir al paciente con un podiatra, ya que casi siempre deben recortarse varias veces, usar sustancias queratolíticas e incluso cirugía para corregir el origen de fondo de la presión (juanete).1-4 Los tratamientos con ácido salicílico son más ...

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