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INTRODUCCIÓN Y EPIDEMIOLOGÍA

El asma es una enfermedad inflamatoria crónica que se caracteriza por mayor reactividad de las vías respiratorias a múltiples estímulos. En personas susceptibles, la inflamación propicia episodios recurrentes de sibilancias, disnea (falta de aire), sensación opresiva del tórax y tos, particularmente en la noche o en las primeras horas de la mañana. Estos episodios por lo general se acompañan de obstrucción más amplia y variable del flujo de aire.

Aunque la mayor parte de las crisis son reversibles y mejoran en forma espontánea o en término de minutos a horas con tratamiento, e intervalos sin síntomas entre dichas crisis, muchos pacientes asmáticos a la larga tienen una limitación crónica del flujo de aire. Esto repercute en el diagnóstico, el tratamiento y los intentos de prevenir las exacerbaciones asmáticas agudas.

El asma afecta a cerca del 8% de la población estadounidense y es la enfermedad crónica más común en la infancia (prevalencia de 9%), afecta al 7% de las personas ancianas y tiene una prevalencia similar en países en vías de desarrollo en todo el mundo.1-3 Casi 50% de los casos de asma aparece antes de los 10 años de edad, y alrededor de otro 33% se presenta antes de los 40 años de edad.

FISIOPATOLOGÍA

El asma se caracteriza por la acumulación anormal de eosinófilos, linfocitos, mastocitos, macrófagos, células dendríticas y miofibroblastos en las vías respiratorias. El signo fisiopatológico característico de la enfermedad es la disminución del diámetro de las vías respiratorias, causada por contracción de músculos de fibra lisa, congestión vascular, edema de la pared bronquial y secreciones espesas; estas alteraciones se reflejan en cambios de la función pulmonar, mayor trabajo de la respiración y distribución anormal del flujo sanguíneo pulmonar (cuadro 69-1). Las vías respiratorias de grueso y pequeño calibre suelen contener tapones compuestos de moco, proteínas séricas, células inflamatorias y restos celulares. A nivel microscópico, dichas vías están infiltradas por eosinófilos y mononucleares. A menudo se identifican signos de derrame microvascular, rotura del epitelio y vasodilatación. El músculo liso de las vías respiratorias muestra hipertrofia y se caracteriza por la formación de nuevos vasos, un mayor número de células caliciformes epiteliales y el depósito de colágeno intersticial por debajo del epitelio. La inflamación abarca todas las estructuras pulmonares y bronquiales.

CUADRO 69-1Consecuencias fisiológicas de la obstrucción del flujo de aire

El asma constituye un continuo que va del broncoespasmo agudo a la inflamación de ...

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