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Introducción

Inicio y desarrollo de la psicofarmacología

La era moderna de la psicofarmacología clínica inició a partir de la segunda mitad del siglo XX. En un principio, los primeros fármacos para el tratamiento de las enfermedades mentales se descubrieron por casualidad: probando algunos compuestos farmacológicos para el tratamiento de otras enfermedades se encontró que éstos tenían efectos favorables sobre el ánimo y la conducta en general; tal es el caso de la iproniazida, uno de los primeros antituberculosos, y de la imipramina, considerada en un inicio para el tratamiento de las alergias.1 Posteriormente, al dilucidar su mecanismo de acción, se propusieron las primeras teorías etiológicas de algunas de estas enfermedades, con lo que se empezaron a desarrollar formulaciones específicas que modificaran las alteraciones propuestas en las teorías causales. Fue así como surgieron los primeros fármacos eficaces y seguros para eliminar los síntomas de ansiedad, de depresión y de psicosis, entre otros más, y que hoy permiten resolver condiciones patológicas que antes eran imposibles o bien, muy difíciles de solucionar. Este cambio se consolidó en el curso de los siguientes años cuando surgió una nueva generación de psicofármacos producto de la investigación clínica moderna, lo cual permitió mejorar su eficacia, su tolerabilidad y, sobre todo, su seguridad de prescripción.

Los continuos progresos de la psicofarmacología permiten extender enormemente las alternativas de tratamiento para muchos pacientes. En la medida en que aumenta el conocimiento de cómo funciona el cerebro se están desarrollando fármacos que, si bien son mejores que sus predecesores, no dejan de tener ciertos efectos secundarios. Es por ello que el médico debe mantener una constante actualización de estos conocimientos. Se puede considerar que la psicofarmacología y la neurociencia siempre han avanzado juntas y se han influido mutuamente con los sucesivos descubrimientos científicos. Estos descubrimientos sentaron las bases para postular las primeras hipótesis de los neurotransmisores en las enfermedades mentales. Uno de los pioneros en el desarrollo de estas teorías fue el Dr. Julius Axelrod, quien llevó a cabo sus trabajos en la década de 1950-1959, en el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos.

Actualmente es común que muchos psicofármacos, tales como los ansiolíticos y los antidepresivos, se prescriban de manera adecuada y con éxito tanto por médicos de primer contacto como por especialistas de diversas ramas médicas. Esto se debe a que muchos de estos compuestos tienen efectos sobre otras condiciones clínicas (tal es el caso del uso de antidepresivos en la fibromialgia o en la neuropatía diabética), además de que ahora los médicos consideran que la ansiedad o la depresión son acompañantes de muchos padecimientos y, por tanto, requieren ser tratadas. El inicio de la era moderna de la psicofarmacología se puede situar a partir de la segunda mitad del siglo XX. Durante la década de 1950-1959, la psiquiatría empezó a experimentar un proceso de metamorfosis. El descubrimiento de fármacos capaces de atenuar los síntomas de ...

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