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Introducción

La psicoterapia es el conjunto de técnicas curativas utilizadas en el tratamiento de las enfermedades mentales y médicas, se basa en la palabra y otras influencias de origen psíquico. Implica establecer una relación operativa del terapeuta con el paciente, y el uso de varios recursos, entre ellos: hipnosis, sugestión, reeducación, persuasión e interpretación.

Está integrada por tres componentes: un agente sanador, un ser humano que sufre y una relación terapéutica. La psicoterapia se sustenta en el uso sistemático de una relación humana con propósitos terapéuticos o el alivio del padecimiento emocional al propiciar cambios duraderos en los sentimientos y la conducta del paciente.

Estudios recientes sugieren que la combinación de psicoterapia y farmacoterapia es superior sobre cualquier tratamiento aislado, en especial en algunos trastornos específicos.

Es claro que cada vez se superan más falsas dicotomías tales como mente-cerebro, genética-medio ambiente y la disyuntiva de fármacos o psicoterapia. Se concibe la conducta como el interjuego entre dotación biológica, ambiente personal y experiencias de vida, todo en una matriz cultural, donde se vuelve significativa. El cerebro es un órgano muy complejo y la mente, su resultado. Para su estudio se utilizan lenguajes y métodos diferentes, pues se observan desde distintos niveles de abstracción. La mente es una función del organismo interactuando con su ambiente.

Llevado al límite, la psicoterapia es también un tratamiento biológico. Al respecto, estudios de neuroimagen han revelado que la psicoterapia produce efectos sensibles en la función cerebral.1 Se ha demostrado que la psicoterapia cognitivo-conductual modifica circuitos neuronales involucrados en la regulación de emociones negativas y en la extinción del miedo, tal es el caso de pacientes fóbicos, quienes muestran una elevada actividad de la corteza prefrontal dorsolateral y del giro hipocampal, actividad que disminuye después de la terapia citada.

En general, todas las formas de psicoterapia consideran al sujeto como un todo, aunque viéndolo desde la perspectiva de las fuerzas motivacionales de la personalidad. Las psicoterapias pueden ser individuales (psicoanálisis, hipnosis, etc.) y colectivas (dinámicas de grupo, psicodrama, entre otras). El mutuo compromiso del paciente y el psicoterapeuta, ambos cognitivo y emocional, constituyen el fundamento para un trabajo terapéutico efectivo.

La mayoría de las psicoterapias utiliza un continuo que va de lo expresivo al apoyo. Las intervenciones principales en la teoría expresiva son la confrontación, la clarificación y la interpretación de la transferencia, esta última constituye la piedra angular del psicoanálisis. En la terapia de apoyo se utilizan la sugestión, el revalidar, aconsejar, aprobar y la intervención en el entorno.

A pesar de los avances en las técnicas psicoterapéuticas y los factores psicodinámicos, la relación entre muchos médicos y sus pacientes todavía es impersonal, cuando no un mero encuentro mecánico. Esto resulta muy desafortunado, pues para el logro de sus fines terapéuticos el médico requiere de una considerable capacidad de empatía y solidaridad. No se debe confundir que ...

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