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INTRODUCCIÓN

El proceso tradicional de obtención de imágenes se lleva a cabo bajo la orden radiológica específica de un médico. Esto está cambiando debido a la expansión de los servicios a través de la enfermería avanzada y los proveedores de asistencia médica, descritos usualmente como sustitutos del médico, y otros clínicos que tienen un papel creciente en la atención primaria. En Estados Unidos, la orden para una evaluación radiológica básica de detección la están haciendo a menudo clínicos que no son médicos. Este capítulo presenta el formato recomendado para el desarrollo progresivo del diagnóstico por imagen.

El punto de partida es siempre la determinación de la necesidad de imágenes. Un ejemplo del desafío actual se ve con frecuencia en la cirugía ortopédica. La evaluación manual revela una prueba de Lachman positiva que tiene una sensibilidad de aproximadamente 90% para la ruptura del ligamento cruzado anterior. El paciente demanda entonces una MRI, ya que eso es lo que debe hacerse en estos casos. Una buena forma de hacer la pregunta sobre la imagen es: ¿el resultado de la imagen cambiará la forma en que trato a este paciente? Como se ha visto un incremento en el uso de ciertas modalidades avanzadas de imagen, han surgido mejores directrices que en la actualidad están disponibles para auxiliar con las secuencias apropiadas en la mayoría de los pacientes. El American College of Radiology proporciona los criterios de adecuación en su sitio web (www.acr.org/Quality-Safety/Appropriateness-Criteria) facultando mejor la secuencia de imágenes recomendada. Estos criterios se utilizan con facilidad y constituyen ahora la “norma” en la atención general al paciente. También es ideal que el clínico provea al radiólogo de un contexto para la imagen, lo que puede ayudar en el discernimiento de la imagen seleccionada y su interpretación. En el presente, esto se logra normalmente proporcionando información en la orden de la imagen y/o mediante comunicación verbal entre el clínico que la prescribe y el radiólogo. La lectura radiológica de la imagen tiene gran valor para confirmar las percepciones del clínico acerca del tratamiento, cuestionar el diagnóstico actual o completarlo. El tiempo y requerimientos para leer y reportar una imagen o un conjunto de imágenes por parte de un radiólogo, están dictados por las regulaciones de la práctica médica de cada jurisdicción.

Este texto usa un enfoque regional que es coherente con la forma en que normalmente se describe la imagen. En muchas situaciones, la radiografía sigue siendo la principal modalidad de imagen inicial debido a su eficiencia y costo. En términos generales, los clínicos que ordenan radiografías casi siempre comienzan con una serie regional. Estas series, como mínimo, tendrán dos imágenes dirigidas en oposición de 90° (es decir, AP y vista lateral). Si la región posee estructuras superpuestas o presentaciones óseas en ángulos diferentes, se procuran ángulos adicionales oblicuos o seleccionados específicamente. Esto se demuestra muy bien en el tobillo, donde la secuencia de imágenes comienza con la AP y ...

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