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INTRODUCCIÓN

La evaluación de la vasculatura ha sido un reto permanente para los clínicos, vinculada en la mayoría de los casos con el flujo sanguíneo y la estructura vascular. Si bien la radiografía muestra frecuentemente el contorno de los vasos principales como un “tubo” lleno de líquido que se absorbe a un nivel distinto del de los tejidos circundantes, la poca capacidad de aislar y proporcionar otros datos circunstanciales para este contexto limita con frecuencia el valor de esta información. Cuando se modifican estos vasos, las imágenes radiográficas con frecuencia pueden servir como evidencia (figura 8-1). Con el uso de la tomografía computarizada (CT) se ha logrado alcanzar un nivel de evidencia más completo, lo que posibilita una toma de decisión clínica más informada. En la actualidad la CT ofrece la prestación de capturar diversas formas de reconstrucción de imágenes tridimensionales que proporcionan un contexto increíblemente rico de un tejido específico, lo que permite tomar decisiones clínicas a un mejor nivel. Además, los radiólogos han aumentado de forma continua la aplicación y la utilidad de la MRI para la evaluación vascular a través de formas aún más novedosas de secuenciación de imágenes. Hemos presentado algunas de estas aplicaciones con un enfoque regional.

Figura 8-1

Radiografía de calcificación de vasos. Una radiografía de vista lateral de la columna lumbar, con un hallazgo incidental de calcificación de la aorta abdominal.

La vascularidad de la cabeza y el cuello es motivo de gran preocupación con respecto a la presentación aguda de un accidente cerebrovascular (ACV), y la necesidad de determinar con urgencia el infarto para establecer la atención de emergencia adecuada. Dado que las decisiones iniciales del manejo del paciente con frecuencia dependen de establecer si se trata de una afección hemorrágica o isquémica, la CT es la modalidad primaria para discriminar entre estos dos tipos de eventos (figuras 8-2 y 8-3).1,2 En muchos casos ha habido un ataque isquémico transitorio como evento precedente, que puede tener un inicio rápido y una duración breve, con una recuperación completa en tan sólo 24 horas. Sin embargo, para delinear mejor los vasos y el flujo sanguíneo, la angiografía por resonancia magnética (MRA), se está convirtiendo cada vez más en la modalidad de elección tanto para ésta como para otras muchas áreas del cuerpo. Un gran ejemplo es su uso en las arterias carótidas para establecer la planificación quirúrgica o confirmar un suministro adecuado de sangre.3,4 También se puede usar la angiografía por CT (figura 8-4 A, B). Se pueden obtener notables detalles adicionales de la circulación intracraneal mediante una angiografía por CT tridimensional (figura 8-5).

Figura 8-2

CT de un CVA hemorrágico. La exploración por CT de un paciente con hemiplejía izquierda de inicio repentino muestra una hemorragia intracerebral en los ganglios ...

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