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INTRODUCCIÓN

Las estructuras esqueléticas apendiculares incluyen un conjunto de huesos largos para las extremidades superiores e inferiores. Las funciones especiales asociadas con estas estructuras proporcionan una fractura única y, por lo tanto, patrones de curación. Dado que las extremidades inferiores soportan peso, se han desarrollado tratamientos específicos para el manejo de la fractura que permiten algún nivel de carga temprana para minimizar mejor los efectos secundarios asociados con la inmovilización y el estado de reposo sin carga. Como regla general, el manejo de las extremidades inferiores tiene que ver con la función (permitir el retorno a soportar peso y, por lo tanto, la deambulación), mientras que el manejo de las extremidades superiores es más probable que incluya un nivel de atención a la cosmética. Los huesos largos tienen patrones inherentes de carga relacionados con sus funciones individuales y, por lo tanto, tienen patrones específicos de lesiones. Esto se tratará en cada sección de este capítulo, principalmente como fracturas en los ejes de los huesos largos. Aquellas fracturas que incluyen porciones de las articulaciones con otros huesos, se analizan en los capítulos respectivos de cada articulación.

BIOLOGÍA Y FUNCIÓN DEL HUESO LARGO

Los huesos largos están diseñados para permitir la colocación de la mano en el espacio para la función o el movimiento del cuerpo (deambulación) a través de la transmisión y soporte de cargas y peso. Estos huesos pueden describirse de diversas maneras, pero pueden identificarse fácilmente por su forma específica (ligeramente curvos), como tubos de cloruro de polivinilo (PVC) (hueso cortical), rellenos firmemente con arcilla densa (hueso esponjoso) y en cuyos extremos tienen superficies especialmente lisas (cubierta articular) para permitir que se unan entre sí. Estas estructuras reciben cargas “puras” (aplicación de fuerza) en cuatro formas: tensión, compresión, flexión y torsión. Las fracturas están vinculadas a cada uno de estos tipos de carga: lesión por tensión-avulsión, a menudo de tejido blando a hueso; fracturas por compresión o comprimidas, o por impacto; fracturas transversales por flexión; fracturas espirales por torsión. Es importante destacar que también pueden producirse combinaciones del tipo de carga que traen como resultado patrones de fractura también combinados, lo que resulta en fracturas oblicuas u oblicuas-transversales. En la descripción final de la fractura se agrega si hay desplazamiento y si la piel está intacta o no. La presentación radiográfica es a menudo muy bien pronosticada por el mecanismo de la lesión, al tener en cuenta el tipo y la dirección de la carga, así como la magnitud y la velocidad, aspectos que juegan un papel determinante en la fractura (figuras 9-1 a 9-6).1

Figura 9-1

Fractura de avulsión del epicóndilo medio. La carga de tensión que ejercen las unidades musculotendinosas puede separar el punto de fijación ósea de la parte principal del hueso, lo que produce una fractura por avulsión.

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