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INTRODUCCIÓN

La obtención de imágenes de la rodilla ha cambiado drásticamente en los últimos 15 años como resultado de la mejoría en las capacidades de obtención de imágenes, pero también a causa de una mejor apreciación de las patologías o daños, y en el planeamiento de la intervención quirúrgica y otros tratamientos. Los cambios primordiales en la rodilla incluyen articulaciones múltiples, funciones de carga de peso, y una variedad de estructuras anatómicas. Como los clínicos siempre intentan obtener la mayor seguridad en los detalles, a menudo han aprobado el uso de las imágenes por resonancia magnética (MRI) como un requisito para los modelos de “buenas prácticas”. Significativamente, el uso de las radiografías planas asociadas al examen físico apropiado proporciona niveles de sensibilidad y especificidad muy aceptables para la mayoría de los exámenes de rutina.1 El uso de la MRI se aplica mejor a pacientes complejos (daños múltiples) o donde se desea una diferenciación del tejido estructural, particularmente si el planeamiento quirúrgico se debe mejorar. El enfoque más común para el uso de la MRI es usar imágenes T1 ponderado para delinear los detalles anatómicos básicos e imágenes T2 ponderado para definir mejor estructuras específicas (particularmente tejidos blandos y fibrosos), y para proporcionar un mejor contraste. Una evolución muy estimulante es el uso de modificaciones adicionales tales como el eco spin de densidad de protones de alta resolución (FSE, fast spin echo) para dilucidar y mapear cambios en los cartílagos articulares que ocurren en la primera etapa del avance de la enfermedad, permitiendo así a los clínicos tener la esperanza de tratar a los pacientes con un mejor fundamento en los posibles resultados (figura 16-1).

Figura 16-1

En esta técnica FSE de peso T2, note la apariencia heterogénea de la señal del área con carga de peso del cartílago articular en el cóndilo femoral. Cambios sutiles de la intensidad de la señal pueden indicar alteraciones tempranas en el estatus funcional del cartílago articular. Véase en la sección a color, placa 6.

La articulación de la rodilla propiamente dicha (articulación tibiofemoral) se divide en los compartimientos medial y lateral para los procesos evaluativos. El compartimiento medial es mayor y transmite más de la mitad de las cargas a la tibia, haciéndola así más susceptible a cambios artríticos. Esto se acopla con un compartimiento lateral menos estable, que permite una gran cantidad de rotaciones. Estas acciones son definidas funcionalmente por la arquitectura ósea; el lado medial presenta una articulación convexa del fémur con una tibia cóncava, mientras que el lateral femoral cóndilo se sienta encima de un plano o tibia lateral convexa. Los sitios meniscos, colocados entre estas dos estructuras opuestas, incrementan la congruencia de la articulación y permiten una mejor dispersión de la distribución de la carga (a mayor área de contacto, menor carga por unidad de área). Los movimientos de flexión/extensión ...

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