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INTRODUCCIÓN

La evaluación puede ocurrir en diferentes niveles de intensidad y en diferentes etapas de una enfermedad. Puede ser integral o más enfocada. La evaluación integral del estado de salud de un individuo mayor es uno de los aspectos más difíciles de la geriatría clínica. La geriatría aborda la multimorbilidad. Se trata de clasificar las manifestaciones de múltiples problemas simultáneos. Requiere sensibilidad por las preocupaciones de las personas, conocimiento de los muchos aspectos únicos de sus problemas médicos, la capacidad de interactuar eficazmente con una variedad de profesionales de la salud y, con frecuencia, una gran paciencia. Requiere una perspectiva diferente a la utilizada para evaluar a los individuos más jóvenes. No sólo las probabilidades a priori de los diagnósticos son diferentes, sino que hay que estar en sintonía con las manifestaciones más sutiles. Debido a que la funcionalidad es un elemento clave en la gestión geriátrica, la evaluación debe abordar una gama más amplia de esferas, que incluyen la función social y la salud mental. El progreso se puede medir en una escala más fina. Se necesitan herramientas especiales para determinar mejoras relativamente pequeñas en las condiciones crónicas y en la función general en comparación con las curas más dramáticas de las enfermedades agudas, a menudo posibles en los pacientes más jóvenes. La creatividad es esencial para incorporar estas herramientas de manera eficiente en una práctica clínica muy activa.

Hemos llegado a apreciar las implicaciones de la gama de una situación clínica. Generalmente pensamos en el espectro de pacientes geriátricos como una pirámide, donde los que tienen más discapacidades son menos frecuentes, pero usan la mayoría de los servicios. La figura 3-1 muestra lo que se conoce como la pirámide de Kaiser. El grupo más alto, que representa entre 3 y 5% de la población de más edad, representa una cantidad desproporcionada de atención. Otro 15 a 20% necesita un buen manejo para una sola enfermedad crónica. Por el contrario, 70 a 80% restante necesita relativamente poco cuidado, y gran parte de eso está dirigido hacia la promoción de la salud. La clasificación de los pacientes de esta manera permite una mejor focalización de los recursos. La evaluación ofrece un medio para lograr esta clasificación.

FIGURA 3-1

La pirámide de Kaiser. (Datos de Servicios Nacionales de Salud [NHS, National Health Service] y de la Universidad de Birmingham.)

La evaluación por sí sola no mejorará la salud; hay que tomar algunas medidas basadas en la información. Las evaluaciones se pueden hacer para desarrollar un plan de atención de las intervenciones, o pueden formar la base para predecir el estado de salud futuro. Conocer el estado de un paciente de más edad puede ayudar a decidir si él o ella es un buen candidato para el tratamiento agresivo.

Se ha demostrado que la evaluación geriátrica integral, cuando ...

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