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ANEURISMAS AÓRTICOS ABDOMINALES

Un aneurisma aórtico abdominal (AAA) normalmente tiene ≥3.0 centímetros de diámetro y puede ser una causa significante de morbilidad y mortalidad. Los aneurismas sintomáticos y aquellos ≥5.0 centímetros de diámetro frecuentemente requieren tratamiento quirúrgico inmediato.

Cuadro clínico

Una ruptura de un aneurisma aórtico abdominal agudo es una condición de urgencias que llevará a la muerte si no se diagnostica e interviene rápidamente. La presentación clásicamente descrita de ruptura de AAA es la del paciente fumador masculino, mayor de edad, afectado de aterosclerosis, que acude a consulta con súbito e intenso dolor posterior y/o abdominal, hipotensión y masa abdominal pulsátil. Los pacientes también pueden acudir con síncope o dolor localizado en el costado, ingle, cadera o abdomen.

La mitad de los pacientes con ruptura de aneurisma describe un dolor rasgante que es intenso y abrupto, en la aparición del cuadro clínico. Al examen, los pacientes pueden presentar una masa abdominal pulsátil, aunque este hallazgo puede ser complicado de identificar en los obesos. Los pacientes con un AAA roto pueden presentar hipotensión recurrente, a causa de la pérdida de sangre, pero esto puede mejorar temporalmente debido a los métodos compensatorios. Las pulsaciones femorales son típicamente normales.

La hemorragia retroperitoneal raramente puede presentar signos externos como la equimosis periumbilical (signo de Cullen), equimosis lateral (signo de Grey-Turner) o un hematoma escrotal.

Las fístulas aortoentéricas, aunque raras, pueden presentarse como hemorragias gastrointestinales con una hemorragia centinela pequeña, o una hemorragia masiva con peligro para la vida. Los pacientes con injertos aórticos anteriores presentan un riesgo aumentado en esta complicación. El duodeno es un sitio común para la formación de fístulas, y los pacientes con esta complicación pueden presentar hematemesis, melena, o hematoquecia. Las fístulas aortovenosas pueden conducir al gasto cardiaco insuficiente, con la consiguiente disminución en el flujo de sangre distal arterial hacia la fístula.

Una presentación rara de AAA es la ruptura en el retroperitoneo, donde una fibrosis significativa puede llevar a una ruptura crónica contenida. Estos pacientes pueden presentarse bien y pueden quejarse de dolor por un periodo extendido, antes de que el diagnóstico sea realizado.

Los médicos pueden descubrir un AAA asintomático en el examen físico o como un hallazgo incidental en un estudio radiológico. Remítase a los pacientes con un aneurisma aórtico abdominal recién diagnosticado, a un cirujano vascular para la evaluación, teniendo presente que los aneurismas superiores a 5 cm en diámetro constituyen un riesgo mayor para la ruptura.

Diagnóstico diferencial

Identificar un nuevo AAA puede constituir un diagnóstico desafiante. Cuando este diagnóstico no se identifica desde el inicio, el cólico renal es el diagnóstico inicial incorrecto más común. Considere el AAA también en los pacientes con síntomas de dolor posterior, proceso intraabdominal, torsión testicular o hemorragia gastrointestinal.

Cuando el diagnóstico es incierto, considere los estudios adicionales ...

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