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INTRODUCCIÓN

La pancreatitis aguda (AP, acute pancreatitis) es una inflamación del páncreas. La gravedad de la enfermedad varía desde inflamación local leve a fallo orgánico multisistémico, secundario a una respuesta inflamatoria sistémica. Colelitiasis y el abuso del alcohol son las causas más comunes, pero hay muchas etiologías potenciales. Los pacientes sin factores de riesgo a menudo desarrollan pancreatitis secundaria a medicamentos o hiperlipidemia intensa. Los medicamentos de uso común asociados con la pancreatitis incluyen acetaminofén, carbamazepina, enalapril, estrógenos, eritromicina, furosemida, hidroclorotiazida, opiáceos, esteroides, tetraciclina y trimetoprim-sulfametoxazol.

PANCREATITIS

Cuadro clínico

El síntoma más común es un dolor mesoepigástrico, constante y sordo, irradiando hacia la parte posterior. El dolor empeora cuando el paciente está en decúbito supino y con frecuencia está asociado con náuseas, vómitos y distensión abdominal. Pueden presentarse fiebre baja, taquicardia e hipotensión. Una hipersensibilidad epigástrica es común, mientras que la peritonitis es un hallazgo tardío. Los hallazgos físicos dependen de la gravedad de la enfermedad.

Los hallazgos del examen físico incluyen sensibilidad epigástrica, pero la sensibilidad puede localizarse más en el cuadrante superior derecho o izquierdo del abdomen. Los ruidos del intestino pueden estar disminuidos y puede haber distensión abdominal secundaria a íleo. Choque hipotensor refractario, insuficiencia renal, fiebre, alteración del estado mental y, en caso de mayor gravedad, insuficiencia respiratoria.

Diagnóstico diferencial

El diagnóstico debe sospecharse por la historia y el examen físico. La presencia de dos de las siguientes tres características hace que el diagnóstico sea más probable: 1) hallazgos de historia y un examen consistentes con AP, 2) niveles de lipasa o amilasa de, al menos, dos o tres veces el límite superior del normal o 3) hallazgos de imagen consistentes con inflamación pancreática. La lipasa es la prueba de diagnóstico preferida ya que es más precisa. Hay muchas fuentes de amilasa extrapancreática, por lo que es relativamente inespecífica. La amilasa sérica normal no excluye el diagnóstico de pancreatitis aguda. No hay beneficio para ordenar ambas pruebas.

Un conteo de células sanguíneas (CBC) identificará leucocitosis o anemia. Los estudios del hígado pueden demostrar afectación biliar asociada. Un nivel de fosfatasa alcalina elevada sugiere enfermedad biliar y pancreatitis por cálculos biliares. Hipocalcemia persistente (<7 mg/100 mL), hipoxia, aumento del nitrógeno ureico en suero y la acidosis metabólica, se asocia con un curso potencialmente complicado.

Las imágenes pueden ayudar a confirmar el diagnóstico de pancreatitis, evaluar la participación biliar y excluir otras causas de dolor abdominal. La tomografía computarizada (CT) abdominal es preferible a la ecografía, ya que esta última es, a menudo, limitada por el gas intestinal que cubre el páncreas. Frente a una clínica típica los resultados de la imagen y del laboratorio hacen innecesarias imágenes de emergencia.

El diagnóstico diferencial incluye dolor torácico referido, secundario a cardiopatía isquémica; patología pulmonar como neumonía o empiema; hepatitis, colecistitis o ...

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