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INTRODUCCIÓN

Las infecciones del tracto urinario (UTI, urinary tract infections) son relativamente comunes en los niños, desde la infancia hasta la adolescencia. La incidencia y la presentación clínica de la UTI pediátrica varían según la edad y el sexo.

CUADRO CLÍNICO

Hay varias presentaciones clínicas específicas por edad para la UTI pediátrica. Los recién nacidos se presentan con un síndrome clínico indistinguible de la sepsis y, a menudo, pueden presentar síntomas inespecíficos, como fiebre, ictericia, pobre ingesta de alimentos, vómitos, irritabilidad o letargo. Los bebés mayores y los niños pequeños, generalmente, presentan síntomas gastrointestinales como dolor abdominal, vómitos o disminución del apetito. Los niños y adolescentes en edad escolar se presentan de manera similar a los adultos y, a menudo, aunque no siempre, se quejan de síntomas urinarios específicos como disuria, frecuencia, urgencia o vacilación. Los bebés y niños pequeños son más propensos a tener fiebre y enfermedades del tracto superior, lo que exige tratamientos más prolongados con antibióticos. Los adolescentes sin fiebre, dolor de costado o vómitos se pueden tratar de manera similar a los adultos, con regímenes de antibióticos de curso más corto.

DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL

El patrón de oro para el diagnóstico de la UTI pediátrica es el crecimiento de un patógeno urinario único, a partir de un cultivo de orina, obtenido debidamente. Para bebés y niños en pañales, se prefiere la orina obtenida por cateterización transuretral estéril. La aspiración suprapúbica de la vejiga, guiada por ultrasonido es una alternativa aceptable, pero es más invasiva y rara vez se realiza. En el caso de los niños que ya saben usar el inodoro y pueden vaciarlo (generalmente se averigua al preguntarle a los padres, pero es por lo general alrededor de los 3 años), se puede recoger la orina, directamente, como una muestra limpia. Las muestras de orina en bolsas, prácticamente no tienen ningún papel en el diagnóstico de UTI pediátrica, y nunca son apropiadas para el cultivo de orina.

La microscopia de orina y las tiras reactivas químicas (varilla medidora) tienen características de prueba similares en términos de sensibilidad y especificidad; sin embargo, la varilla medidora es, generalmente, más rápida y más conveniente, y un hallazgo de nitritos positivos es altamente específico para la presencia de bacteriuria gramnegativa, obviando la necesidad de microscopia de orina. En los casos en que la tira reactiva es indeterminada (es decir, rastro de esterasa leucocitaria), la microscopia de orina posterior puede ser útil para aumentar la certeza del diagnóstico. Por lo general, la microscopia se considera positiva si se observan más de cinco glóbulos blancos por campo de gran potencia o bacterias. Debido a que los bebés pequeños orinan con frecuencia y por ello, no almacenan la orina en la vejiga el tiempo suficiente para acumular leucocitos o nitritos, el análisis de orina es menos sensible en este grupo de edad y el cultivo debe enviarse, independientemente ...

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