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INTRODUCCIÓN

El derecho de los pacientes a recibir la mejor atención médica continúa en aquellas situaciones en que hay datos objetivos para saber, desde el punto de vista médico, que ya no será posible evitar su muerte. Esto, que puede parecer obvio (decir que también en el final de la vida los pacientes deben recibir la mejor atención), es preciso subrayarlo porque sucede con frecuencia que los médicos creen que ya no tienen más que ofrecer a un paciente al darse cuenta de que ya no pueden curarlo. Es necesario tener presente que además de preservar la salud y evitar las muertes prematuras, también es un objetivo de la Medicina aliviar cuando no se puede curar, y siempre apoyar y acompañar.1

Otro elemento que debe guiar las acciones de los médicos que atienden pacientes en la etapa final de su vida es el respeto a su autonomía para decidir, dentro de sus posibilidades, cómo quieren vivir el tiempo que les queda, lo cual incluye tomar decisiones sobre cuáles tratamientos quieren recibir y cuáles no.

Los grandes avances médicos y tecnológicos han permitido prolongar la vida de manera asombrosa. Las posibilidades de tratamiento con que se cuenta hoy en día son inmensas, comparadas con las pocas que existían tan sólo unas décadas atrás, cuando apenas podían curarse algunas enfermedades y ni siquiera se pensaba en sustituir el funcionamiento de órganos vitales como se hace en la actualidad. Lo importante es usar estos avances de manera responsable, sabiendo cuándo y por qué aplicarlos, lo cual se decidirá en función de que sean de beneficio para el paciente (que no siempre equivale a prolongar su vida), tomando en cuenta su perspectiva de lo que considera beneficioso. Para hacer esto se necesita aceptar los límites de la vida y de la Medicina y reflexionar en el hecho de que la muerte no es lo peor que le puede suceder a un paciente porque, al final, forma parte de la vida; lo realmente lamentable es que muera con un sufrimiento que podría haberse evitado y, más todavía, que este sufrimiento sea causado por tratamientos que no deberían haberse proporcionado porque de antemano se sabían inútiles.

DECISIONES MÉDICAS RELACIONADAS CON EL FINAL DE LA VIDA

Para abordar este apartado es necesario aclarar primero cuándo es posible decir, en el contexto de la atención médica, qué se deben considerar decisiones relacionadas con el “final de la vida”. En primer lugar, cuando hay datos médicos para saber que la muerte no puede evitarse. Se dice que un paciente se encuentra en fase terminal cuando su condición se considera irreversible, reciba o no tratamientos, y se espera su muerte en un periodo que va de 3 a 6 meses. A pesar de que en la práctica médica no es posible tener certeza sobre la expectativa de vida de un paciente con una enfermedad avanzada, existen modelos de pronóstico ...

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