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INTRODUCCIÓN

Somos criaturas sociales. Nuestra supervivencia depende de entender las acciones, intenciones y emociones de los demás. Las neuronas espejo nos permiten entender la mente de los demás, no sólo a través de un razonamiento conceptual, sino mediante la simulación directa. Sintiendo, no pensando.

G. Rizzolatti

La Medicina vive tiempos de un progreso tecnológico sin precedentes, el que, paralelamente, conlleva un importante nivel de despersonalización en la relación médico-paciente. La Medicina es una profesión al servicio del ser humano; por lo que resulta esencial en la educación cultivar los valores humanos, desarrollar las habilidades interpersonales y la empatía como elementos fundamentales para el adecuado ejercicio de la profesión médica.1

Tanto los médicos como los pacientes han sabido, por lo menos a un nivel intuitivo, que la salud emocional está en estrecha relación con la salud física o viceversa. Es bien conocido que la adecuada relación médico-paciente puede influir en el resultado de un tratamiento efectivo.

Dicha relación es una pieza esencial de la práctica médica, donde interactúan factores cognitivos, afectivos, actitudinales y conductuales dentro de un plano sociocultural. Rossi sustenta que dicha relación se fundamenta en un contrato social confidencial y privado (consulta médica) entre dos extraños que establecen un vínculo intenso y trascendental con fines terapéuticos.2 Por tanto, el profesional médico requiere habilidades interpersonales basadas en los principios bioéticos universales (beneficencia, autonomía, justicia y no maleficencia) y profesionales (respeto, sinceridad, empatía y reconocimiento mutuos). Para que exista una comunicación efectiva se requiere que ambas partes comprendan y se sientan comprendidas mediante un contenido informativo, emocional y relacional armónico.3

Con el advenimiento del uso de remedios físicos con fines terapéuticos y el posterior desarrollo de fármacos específicos a través de la medicina científica, se logró generar un mejor entendimiento de la fisiología del cerebro (1950-1960) y empezó a establecerse el vínculo entre las emociones y las enfermedades en términos de respuestas cerebrales a los estímulos ambientales.

Tomando en cuenta que las emociones están presentes en todos los seres humanos, es de esperarse que en la relación médico-paciente interactúen las emociones de ambos. Por ello, cabe aseverar que los pacientes buscan la solución a su problema de salud; asimismo, de forma consciente o inconsciente, buscan la contención emocional, para la cual los médicos no siempre cuentan con la capacitación formal para otorgarla.

Por todo lo anterior, resulta esencial el entendimiento de los procesos que conllevan al médico hacia el aprendizaje del manejo de sus emociones y las de sus pacientes durante la práctica médica, y para ello habría que reconocer y entender los constructos (empatía, inteligencia emocional y transferencia-contratransferencia) que integran dicho fenómeno.

Empatía

La definición conceptual del constructo empatía depende de la época, corriente, cosmovisión o paradigma desde el cual se le describe, por lo que puede interpretarse de formas distintas. Quizás el origen ...

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