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INTRODUCCIÓN

Los virus de hepatitis causan inflamación y necrosis del hígado. Las hepatitis A y E, que se transmiten a través de la ruta fecal-oral, son típicamente autolimitadas, aunque un pequeño porcentaje (1-2%) de las personas infectadas desarrollará insuficiencia hepática fulminante. Sin embargo, los virus del HBV, HCV y hepatitis D se transmiten por vía parenteral. Las hepatitis B y C pueden o no causar síntomas de infección aguda, pero ambas pueden progresar a una infección crónica. Las personas con infección crónica por hepatitis B o C tienen riesgo de cirrosis, insuficiencia hepática y carcinoma hepatocelular. Hay dos diferencias notables entre el HBV y el HCV. En primer lugar, el HBV es una enfermedad prevenible por vacuna, mientras que no hay una vacuna disponible para prevenir el HCV. En segundo lugar, el HCV se puede curar con un tratamiento efectivo, mientras que los tratamientos actuales para el HBV no son completamente curativos. El virus de la hepatitis D es defectuoso y requiere la presencia del HBV para propagarse. Las personas coinfectadas con hepatitis B y D tienen un mayor riesgo de cirrosis y carcinoma hepatocelular en comparación con individuos con infección sólo por hepatitis B, pero afortunadamente sólo alrededor del 5% de las personas con HBV están coinfectadas con hepatitis D.

No hay terapias antivirales disponibles para el tratamiento de los virus de las hepatitis A y E. En este momento, el único fármaco disponible para tratar la hepatitis D es pegIFN-α, y tiene éxito en sólo 20-35% de los pacientes (Durantel y Zoulim, 2016). Hay varios medicamentos disponibles para el tratamiento de las hepatitis B y C. De hecho, el RdRp (NS5B), el complejo de replicación NS5A y la proteasa NS3 del HCV han sido objetivos fructíferos para el desarrollo de fármacos en la última década. Ahora tenemos un número creciente de DAA que inhiben la RdRp del HCV, la proteasa NS3 y NS5A. Estos DAA, que a menudo se usan en terapias combinadas orales, han revolucionado el tratamiento del HCV, tienen buenos perfiles de seguridad y proporcionan tratamientos bien tolerados y muy efectivos para la infección del HCV. Las terapias disponibles para el HBV incluyen IFN y nucleósidos y análogos de nucleótidos. Varios agentes se encuentran en diversas etapas de desarrollo clínico para el tratamiento del HBV. Las estrategias terapéuticas para estas dos infecciones virales crónicas, hepatitis B y C, son muy diferentes y se describen por separado en este capítulo.

Varios agentes empleados contra los virus de la hepatitis, incluyendo IFN, ribavirina y los análogos de nucleósidos/nucleótidos lamivudina, emtricitabina y tenofovir, también se usan para tratar otras afecciones, descritas en los capítulos 64 (Antirretrovirales y tratamiento de la infección por HIV) y 69 (Farmacología Ocular).

La evaluación de la etapa y la gravedad de la enfermedad hepática es un aspecto importante del tratamiento de las personas con hepatitis viral crónica. Los individuos con cirrosis requieren monitorización adicional para posibles complicaciones (p. ...

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