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INTRODUCCIÓN

La farmacología del cáncer ha cambiado de forma drástica en el pasado reciente, gracias a una mejor comprensión de la biología del cáncer y a una constante expansión de un conjunto de medicamentos desarrollados últimamente, que se enfocan en las vulnerabilidades de los cánceres individuales. Se han realizado tratamientos tempranos, efectivos para algunas neoplasias malignas fatales, que incluyen cáncer testicular, linfomas y leucemia. Además, la quimioterapia coadyuvante y la terapia hormonal pueden extender la sobrevida y prevenir la recurrencia de la enfermedad, luego de la resección quirúrgica de cánceres de mama, colorrectal y pulmón localizados. La quimioterapia también se emplea como parte del tratamiento multimodal de cánceres localmente avanzados de cabeza y cuello, mama, pulmón y esófago; sarcomas de tejidos blandos y tumores sólidos pediátricos, lo que permite una cirugía más limitada con resultados favorables (Chabner y Roberts, 2005). En los últimos 5 años, la capacidad de aprovechar el poder del sistema inmune en el tratamiento del cáncer ha provocado un cambio de paradigma por el cual algunas de las enfermedades más temidas, como el melanoma y el cáncer de pulmón, e incluso la enfermedad metastásica en etapa avanzada, pueden ser erradicadas. Para algunos cánceres, las tasas de respuesta son sorprendentemente altas: 87% en el linfoma de Hodgkin, incluso en pacientes muy pretratados (Ansell et al., 2015), y 50% en aquellos con melanoma metastásico tratados con combinaciones de anticuerpos de muerte celular programada 1 (PD-1) y proteína 4 asociada a linfocitos T citotóxicos (CTLA4) para el control inmune. En la actualidad, los inhibidores del control inmunitario están aprobados para el tratamiento del cáncer de vejiga, el linfoma de Hodgkin, el cáncer de riñón, el cáncer de pulmón y el melanoma; se anticipan más aprobaciones en el futuro cercano con base en varios cientos de ensayos clínicos en curso.

A pesar de estos importantes éxitos en las terapias, pocas categorías de medicamentos tienen un índice terapéutico más estrecho y un mayor potencial para causar efectos nocivos que los fármacos contra el cáncer. Una comprensión profunda de sus mecanismos de acción, incluida la farmacocinética clínica, las interacciones farmacológicas y los efectos adversos, es esencial para su uso seguro y eficaz. Los medicamentos contra el cáncer son muy variados en estructura y mecanismo de acción. El grupo incluye agentes alquilantes, antimetabolitos análogos del ácido fólico, pirimidina y purina, productos naturales, hormonas y antagonistas de hormonas, así como una variedad de fármacos de moléculas pequeñas y anticuerpos dirigidos a blancos moleculares específicos, tales como receptores extracelulares, cinasas intracelulares, o controles de la vigilancia inmunitaria. La figura 65-1 representa los blancos celulares de estos fármacos, y los capítulos 66-68 proporcionan información sobre las diferentes clases de medicamentos.

Figura 65-1

Mecanismos y sitios de acción de algunos de los medicamentos utilizados en el tratamiento del cáncer.

Las medicinas contra el cáncer se usan ...

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