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INTRODUCCIÓN

La demencia, un síndrome de innumerables causas, afecta a >5 millones de estadounidenses y el costo anual total de atención de la salud excede los $250 000 millones de dólares cada año. Se ha definido como el deterioro adquirido de las capacidades cognitivas que impide la realización adecuada de las actividades de la vida cotidiana. La memoria episódica, es decir, la capacidad de recordar sucesos específicos en tiempo y lugar, es la función cognitiva que se pierde con más frecuencia; 10% de personas >70 años y 20-40% >85 años tienen pérdida de memoria identificable en términos clínicos. Además de la memoria, la demencia puede minar otras facultades mentales, como las habilidades de lenguaje, visuoespaciales, praxis, cálculo, juicio y resolución de problemas. En muchos tipos de demencia también se identifican déficits neuropsiquiátricos y sociales, que se manifiestan como depresión, apatía, ansiedad, alucinaciones, delirios, agitación, insomnio, alteraciones del sueño, compulsiones o desinhibición. La evolución clínica puede progresar en forma lenta como en la enfermedad de Alzheimer (AD), permanecer estática como en la encefalopatía anóxica, o bien, fluctuar día con día o minuto a minuto, como en la demencia por cuerpos de Lewy. Muchos pacientes con enfermedad de Alzheimer (AD, Alzheimer's disease), la forma más prevalente de demencia, empiezan con deterioro de la memoria episódica, aunque en otras demencias, como la demencia frontotemporal, la pérdida de la memoria no es una característica de presentación. Los trastornos cerebrales focales se describen en el capítulo 26 y se ilustran en un acervo en video en el capítulo V2; se incluyen descripciones detalladas de la AD en el capítulo 423; la demencia frontotemporal y los trastornos relacionados se describen en el capítulo 424; la demencia vascular, en el capítulo 425; la demencia con cuerpos de Lewis, en el capítulo 426; la enfermedad de Huntington (HD), en el capítulo 428; y las enfermedades por priones, en el capítulo 430.

ANATOMÍA FUNCIONAL DE LAS DEMENCIAS

Los síndromes de demencia se producen por alteraciones de extensas redes neuronales específicas; el sitio y la intensidad de las pérdidas sinápticas y neuronales se combinan para generar el cuadro clínico (cap. 26). El comportamiento, los estados de ánimo y la atención son modulados por vías noradrenérgicas, serotoninérgicas y dopaminérgicas ascendentes, en tanto que las señales colinérgicas son indispensables para las funciones de la atención y de la memoria. Las demencias difieren en los déficits relativos de neurotransmisores; de forma que el diagnóstico exacto marca las pautas para el tratamiento farmacológico apropiado.

La AD comienza en la región entorrinal del lóbulo temporal medial, se propaga al hipocampo y después a la neocorteza parietal y temporal lateral y posterior; a la larga ocasiona una mayor degeneración neuronal. La demencia de tipo vascular se asocia a un daño focalizado en un entramado variable de regiones corticales y subcorticales o haces de materia blanca que desconecta ...

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