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INTRODUCCIÓN

La alteración del sueño está entre las quejas de salud más frecuentes que reciben los médicos. Más de 50% de los adultos de Estados Unidos experimenta al menos un trastorno del sueño intermitente y sólo 30% indica que obtiene la cantidad suficiente de sueño. La National Academy of Medicine calculó que 50 a 70 millones de estadounidenses sufre algún trastorno crónico del sueño y la vigilia, lo que puede afectar el funcionamiento diurno, así como la salud física y mental. En fecha reciente se ha identificado con frecuencia cada vez mayor la elevada prevalencia de trastornos del sueño en todas las culturas, y se espera que tales problemas aumenten en los años venideros conforme la población global envejezca. En los últimos 20 años ha surgido, como una especialidad propia, la medicina del sueño o hipnología en respuesta a la trascendencia de los trastornos en tal función y las deficiencias que imponen a la salud global. Sin embargo, más de 80% de los pacientes con este tipo de problemas no son diagnosticados ni tratados y ello representa costos en la salud de >400 000 millones de dólares al año, pérdida de la productividad, accidentes y lesiones, todo lo cual ha culminado en la creación de programas de salud del sueño en sitios laborales y a la detección sistemática de los trastornos del sueño para satisfacer esa necesidad médica no cubierta.

FISIOLOGÍA DEL SUEÑO Y LA VIGILIA

Los adultos necesitan por lo menos 7 h de sueño por noche para promover una salud óptima, aunque el horario, duración y estructura interna del sueño varía entre los individuos. En Estados Unidos, los adultos suelen tener un episodio de sueño consolidado cada noche, aunque en algunas culturas el sueño se divide en una siesta a media tarde y un periodo más corto de sueño nocturno. Este patrón cambia considerablemente a lo largo de la vida, ya que los lactantes y niños pequeños duermen mucho más que los ancianos.

Las etapas del sueño humano se definen con base en los patrones característicos en el electroencefalograma (EEG), el electrooculograma (EOG, registro de la actividad del movimiento ocular) y el electromiograma (EMG) superficial registrado en el mentón, cuello y piernas. El registro continuo de estos parámetros electrofisiológicos para definir el sueño y la vigilia se denomina polisomnografía.

Los perfiles polisomnográficos definen dos estados básicos del sueño: 1) sueño de movimientos oculares rápidos (REM, rapid eye movement) y 2) sueño sin movimientos oculares rápidos (NREM, non-rapid eye movement). El sueño NREM se subdivide en tres etapas: N1, N2 y N3, caracterizadas por un umbral ascendente del despertar y enlentecimiento del EEG cortical. El sueño REM se caracteriza por un EEG de baja amplitud y frecuencia mixta, similar a la etapa N1 del sueño NREM. El EOG muestra episodios de movimientos oculares rápidos similares a los observados durante la vigilia con los ojos abiertos. La ...

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