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INTRODUCCIÓN

En Estados Unidos, la hemorragia del tubo digestivo (GIB, gastrointestinal bleeding) es el trastorno gastrointestinal más común que obliga a la hospitalización y que explica más de 507 000 hospitalizaciones cada año; su costo de forma directa es de 4 850 millones de dólares. La incidencia de hemorragia de tubo digestivo alto (UGIB) disminuyó en decenios recientes y por la menor frecuencia de la hemorragia por úlceras gástricas. La proporción de hospitalización en los servicios de urgencias por UGIB y de hemorragia de tubo digestivo bajo (LGIB) en Estados Unidos se acerca a 1.3. La mortalidad de los hospitalizados por GIB también disminuyó y en la actualidad en EUA es de <3%. Los pacientes por lo general fallecen por descompensación de enfermedades subyacentes, más que por hemorragia.

La GIB se manifiesta como hemorragia sintomática u oculta. La GIB sintomática se manifiesta por hematemesis, vómito de sangre roja o material en "posos de café"; melena, evacuación de heces negras, alquitranadas y fétidas; y hematoquecia, evacuación de sangre roja o marrón por el recto. La GIB oculta puede identificarse en ausencia de hemorragia evidente cuando los pacientes tienen síntomas de hemorragia o anemia, como mareo, síncope, angina o disnea; o cuando un examen diagnóstico sistemático revela anemia ferropénica o se obtiene un resultado positivo de sangre oculta en heces. La GIB también se clasifica según el sitio de hemorragia como UGIB, LGIB o GIB de origen desconocido, si no se identifica la causa.

CAUSAS DE HEMORRAGIA DE TUBO DIGESTIVO

Causas de hemorragia de tubo digestivo alto

ÚLCERA PÉPTICA

Ésta es la causa más frecuente de UGIB y explica casi 50% de los casos. Las características de una úlcera en la endoscopia proporciona información pronóstica importante que guía las decisions terapéuticas subsiguientes, como se describe en las figuras 315-3 y 315-4. Hasta 20% de los pacientes con hemorragias activas o con un vaso visible que no sangra volverá a sangrar y necesitará una intervención urgente si sigue un tratamiento conservador. Estos pacientes mejoran si se tratan por vía endoscópica con electrocoagulación bipolar, sondas térmicas, tratamiento con inyecciones (p. ej., de alcohol absoluto, noradrenalina al 1:10 000) y grapas o ambos tratamientos, con lo que disminuyen las hemorragias, la permanencia hospitalaria, la mortalidad y los costos. En cambio, en los pacientes con una úlcera de base limpia, la posibilidad de que repitan las hemorragias es casi nula. Si no hay otra razón para la hospitalización, estos pacientes deben darse de alta después de la endoscopia.

Los estudios clínicos con asignación al azar y grupo testigo demuestran que la administración intravenosa (IV) constante de una solución que contenga una dosis elevada de inhibidores de la bomba de protones (PPI, protonpumpinhibitor) (bolo de 80 mg de omeprazol y 8 mg/h en la solución) diseñada para mantener el pH intragástrico >6 y mejorar la estabilidad del coágulo, reduce la hemorragia ulterior y la mortalidad en los pacientes ...

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