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DEFINICIÓN

La infección por Clostridium difficile (CDI, Clostridium difficile infection) es una infección del colon que se adquiere muy a menudo con el uso de antimicrobianos y la consiguiente alteración de la microflora normal de ese órgano. La CDI es la enfermedad diarreica de origen hospitalario diagnosticada con mayor frecuencia, y es consecuencia del consumo de esporas de C. difficile que vegetan, se multiplican y secretan toxinas que causan diarrea y colitis pseudomembranosa (PMC, pseudomembranous colitis) en los casos más graves.

ETIOLOGÍA Y EPIDEMIOLOGÍA

C. difficile es un bacilo anaerobio obligado, grampositivo, cuyas esporas están dispersas ampliamente en la naturaleza, sobre todo en hospitales e instituciones de salud de cuidados a largo plazo. Aparece con frecuencia en personas internadas en hospitales y asilos (o poco después de haber salido de estas instalaciones), donde el nivel de antimicrobianos es alto y cuyo entorno está contaminado por esporas del microorganismo.

La clindamicina, la ampicilina y las cefalosporinas fueron los primeros antibióticos relacionados con CDI. Las cefalosporinas de segunda y tercera generaciones, en particular cefotaxima, ceftriaxona, cefuroxima y ceftazidima, con frecuencia causan este trastorno; en tanto que las fluoroquinolonas (ciprofloxacina, levofloxacina y moxifloxacina) son los fármacos implicados más recientemente en los brotes epidémicos intrahospitalarios. Las combinaciones de penicilinas/inhibidores de la β lactamasa, como ticarcilina/clavulanato y piperacilina/tazobactam, conllevan un riesgo significativamente menor. Sin embargo, se ha encontrado que todos los antibióticos, incluso la vancomicina y el metronidazol (los fármacos que se usan más comúnmente para tratar CDI), conllevan un riesgo de CDI subsiguiente. Algunos casos, especialmente en la comunidad, se reportan en pacientes sin documentación de exposición previa a antibiótico.

C. difficile se adquiere de manera exógena —más a menudo en el hospital o en el hospicio, pero también en el entorno ambulatorio— y es portado en las heces de pacientes tanto sintomáticos como asintomáticos. La tasa de colonización fecal aumenta en proporción con la duración de la estancia en el hospital, y a menudo es ≥20% entre pacientes adultos hospitalizados durante >2 semanas; en contraste, la tasa es de 1-3% entre residentes de la comunidad. La CDI ahora es la infección asociada con cuidado de la salud más común en Estados Unidos; se estiman 453 000 casos anualmente. La incidencia es más alta entre pacientes del sexo femenino, caucásicos y personas ≥65 aãos de edad. El número estimado de primeras recurrencias de CDI es de 83 000 y la cifra estimada de muertes asociadas con CDI es de 29 300. La CDI de inicio en la comunidad, sin hospitalización, residencia en hospicio o contacto con cuidado de la salud ambulatorio, reciente, probablemente explica ≤10% de los casos.

Los recién nacidos sanos a menudo son portadores fecales asintomáticos de C. difficile, y los lactantes (<1-2 aãos de edad) se colonizan varias veces con diversas cepas, pero en ellos es muy raro que se manifieste la enfermedad. Las esporas del microorganismo se identifican en superficies ambientales (en las que puede persistir meses) y en las manos del personal del hospital que no realiza una higiene adecuada. Se han atribuido epidemias intrahospitalarias de CDI a una sola cepa de C. difficile y a múltiples cepas que coinciden en forma simultánea. Otros factores identificados de riesgo de contraer CDI son senectud, gravedad de ...

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