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FUNCIONES NORMALES DEL PERICARDIO

El pericardio normal es un saco de doble capa; el pericardio visceral es una membrana serosa separada del pericardio parietal fibroso por una pequeña cantidad (15-50 mL) de líquido, un ultrafiltrado del plasma. El pericardio normal, al ejercer una fuerza restrictiva, impide la dilatación repentina de las cavidades cardiacas, en particular de la aurícula y ventrículo derechos durante el ejercicio y en la hipervolemia. También fija la posición anatómica del corazón y puede retardar la propagación de infecciones desde los pulmones y cavidades pleurales, hasta la víscera cardiaca. A pesar de ello, la ausencia total del pericardio, sea congénita o después de cirugía, no causa enfermedad clínica manifiesta. En el caso de defectos parciales pericárdicos izquierdos, la arteria pulmonar y la aurícula izquierda pueden sobresalir a través del defecto; en muy contadas ocasiones, la hernia y la estrangulación de la aurícula izquierda pueden ocasionar la muerte súbita.

PERICARDITIS AGUDA

La pericarditis aguda es, con mucho, el proceso patológico más frecuente que afecta el pericardio (cuadro 265-1) y posee cuatro características diagnósticas principales:

  1. El dolor precordial casi siempre está presente en la pericarditis infecciosa aguda y en muchas de las formas se presume que está relacionado con hipersensibilidad, autoinmunidad o causa desconocida (idiopático). El dolor de la pericarditis aguda suele ser intenso, retroesternal y en el área precordial izquierda, y se irradia al cuello, los brazos o el hombro izquierdo. Con frecuencia el dolor es pleurítico, consecuencia de la inflamación pleural acompañanta (es decir, agudo y agravado por la inspiración y la tos), aunque en ocasiones es constante, se irradia al borde del trapecio o al otro brazo y se parece al de la isquemia miocárdica; por tanto, es frecuente la confusión con el infarto miocárdico agudo (AMI, acute myocardial infarction). Sin embargo, como dato característico, el dolor pericárdico puede ceder cuando la persona se sienta y flexiona la cintura hacia delante, y se intensifica con el decúbito dorsal (cap. 11). El dolor no está presente a menudo en la pericarditis tuberculosa de evolución lenta, la pericarditis después de radiación y las formas neoplásicas, urémica y constrictiva.

    Diferenciar entre AMI y pericarditis resulta difícil cuando en el caso de la pericarditis aguda aumentan los biomarcadores séricos de daño miocárdico, como la troponina y la creatina cinasa-MB, tal vez por la afectación concomitante del epicardio en el proceso inflamatorio (una epimiocarditis) y, como resultado, la necrosis de miocitos. Sin embargo, dichos incrementos en caso de haberlos son muy pequeños, ante la amplia elevación del segmento ST electrocardiográfico en la pericarditis. Esta disociación es útil para distinguir entre los dos trastornos mencionados.

  2. El frote pericárdico es audible en algún punto en casi 85% de los pacientes con pericarditis aguda, y puede poseer incluso tres componentes por cada ciclo cardiaco y entre sus características se describen la de raspante, en ralladura o en rascadura (...

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