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INTRODUCCIÓN

La aorta es el conducto por el cual la sangre expulsada del ventrículo izquierdo llega al lecho arterial sistémico. En los adultos, su diámetro en su origen y en la porción ascendente es de alrededor de 3 cm; en la porción descendente en el tórax es de 2.5 cm, y en el abdomen, de 1.8-2 cm. La pared de la aorta consiste en una íntima delgada, compuesta de endotelio, tejido conjuntivo subendotelial y una lámina elástica interna; una túnica media gruesa integrada por células del músculo liso y matriz extracelular, y una adventicia compuesta principalmente por tejido conjuntivo que contiene los vasa vasorum y los nervios vasculares. Además de ser un conducto, la aorta tiene propiedades viscoelásticas y de distensibilidad que le confieren una función amortiguadora; se distiende durante la sístole para que parte del volumen sistólico y de la energía elástica quede almacenada, y se retrae y recupera su forma durante la diástole, para que prosiga el flujo de sangre a la periferia. La aorta, al estar expuesta de modo permanente a una presión pulsátil grande y a fuerzas de cizallamiento, está muy predispuesta a lesiones y enfermedades por traumatismos mecánicos. También es más susceptible a romperse que otros vasos, en especial cuando surge una dilatación aneurismática, porque aumenta su tensión parietal, que sigue la ley de Laplace (es decir, es proporcional al producto de la presión y el radio).

ANOMALÍAS CONGÉNITAS DE LA AORTA

Estas anomalías suelen abarcar el cayado aórtico y sus ramas. Si una anomalía ocasiona un anillo alrededor del esófago o la tráquea, o los comprime, surgen manifestaciones como disfagia, estridor y tos. Las anomalías que se presentan con síntomas incluyen doble cayado, nacimiento de la arteria subclavia derecha distal al de la subclavia izquierda, y cayado aórtico a la derecha, con una arteria subclavia izquierda aberrante. El divertículo de Kommerell es un resto anatómico del arco aórtico derecho. Muchas de las anomalías congénitas de la aorta no causan síntomas y se detectan durante técnicas con catéter. El diagnóstico de sospecha de anomalías congénitas de la aorta suele confirmarse mediante la angiografía por tomografía computarizada (CT) o por resonancia magnética (MR). La cirugía se usa para tratar anomalías sintomáticas.

La coartación de la aorta (cap. 264) suele ocurrir cerca de la inserción del ligamento arterioso, adyacente a la arteria subclavia izquierda. Puede asociarse a la presencia de válvula aórtica bicúspide, hipoplasia del cayado aórtico, otros defectos cardiacos congénitos y aneurismas intracraneales. Un retraso en el pulso o una diferencia de presión entre las extremidades superiores y las inferiores deben despertar la sospecha de coartación aórtica. Los estudios de imágenes, como ecocardiografía, angiografía por CT y por MR, permiten confirmar el diagnóstico. Sin tratamiento, aparece hipertensión en las arterias proximales a la coartación. El tratamiento de la coartación aórtica con importancia hemodinámica consiste en implantación endovascular de endoprótesis, si es posible, o reparación quirúrgica.

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