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INTRODUCCIÓN

El campo del tratamiento antiviral, tanto en número de fármacos como en el conocimiento sobre su uso óptimo, siempre se ha retrasado respecto de los regímenes antibacterianos, pero en años recientes se ha observado un progreso significativo para varias virosis. El desarrollo de antivirales conlleva diversas dificultades. Los virus se multiplican dentro de las células y a menudo usan enzimas, macromoléculas y organelos de la célula hospedadora para sintetizar partículas virales. Por tanto, los compuestos antivirales útiles deben discriminar con cierto grado de especificidad entre las funciones del hospedador y las del virus; tal vez los fármacos sin tal selectividad sean demasiado tóxicos para su uso clínico.

Se ha logrado un progreso notable en el desarrollo de pruebas de laboratorio que ayuden a los médicos a emplear de modo adecuado los antivirales. Las pruebas fenotípicas y genotípicas de resistencia a éstos son cada vez más accesibles y las correlaciones de los resultados de laboratorio con los efectos clínicos se han definido mejor. Es notable en particular el desarrollo de métodos muy sensibles y específicos que miden la concentración del virus en sangre (carga viral) y permiten la valoración directa del efecto antiviral de un régimen farmacológico determinado en ese sitio del hospedador. Las mediciones de la carga viral han sido útiles para reconocer el riesgo de progresión de la enfermedad en pacientes con infecciones virales e identificar a quienes el tratamiento antiviral puede aportar el mayor beneficio. Como en cualquier prueba de laboratorio in vitro, los resultados dependen en gran medida de las técnicas usadas.

La información sobre la farmacodinamia de los antivirales, sobre todo la relación entre los efectos de la concentración y la eficacia, se ha acumulado con lentitud, pero va en aumento. Sin embargo, las pruebas para medir las concentraciones de antivirales, en especial de sus fracciones activas intracelulares, todavía son procedimientos experimentales que no están disponibles para los médicos. En consecuencia, son limitadas las guías para ajustar la dosis de los antivirales y maximizar su acción antiviral y minimizar su toxicidad. Por consiguiente, el uso clínico de estos compuestos debe acompañarse de una vigilancia particular para identificar efectos adversos inesperados.

Como otras infecciones, la evolución de las virosis depende mucho de la interrelación entre el patógeno y un conjunto complejo de defensas del hospedador. La inmunidad previa; la capacidad para establecer respuestas inmunitarias humorales y de mediación celular, y la estimulación de la inmunidad innata son factores que determinan el resultado de las virosis. Es necesario considerar el estado inmunitario del hospedador cuando se emplean o valoran antivirales.

Al igual que cualquier tratamiento, el uso óptimo de estos fármacos exige un diagnóstico específico y oportuno. En algunas virosis, como el herpes zóster, las manifestaciones clínicas son tan características que el diagnóstico puede establecerse con base en ellas. Para otras virosis, como la gripe (influenza A), puede usarse la información epidemiológica (p. ej., documentación ...

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