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INTRODUCCIÓN

La lesión por traumatismo craneoencefálico (TBI, traumatic brain injury) es un problema de salud pública global que enfrenta Estados Unidos y otros países del mundo. En Estados Unidos, la frecuencia calculada de TBI varía entre 2.5 y 4 millones de casos por año, según el estudio y los métodos usados para definir e incluir los casos. Las tasas por edad específica muestran una distribución bimodal, con el riesgo más alto en personas jóvenes y ancianos. El mecanismo de lesión más frecuente en los jóvenes son los accidentes automovilísticos y es más común en varones, mientras que las caídas de los ancianos son la principal causa de lesión y es más probable que ocurran en mujeres.

La TBI impone demandas sustanciales a los sistemas de atención a la salud. En todo el mundo, al menos 10 millones de TBI son lo bastante graves para causar la muerte o ameritar hospitalización. En Estados Unidos, el costo anual calculado es >76 000 millones de dólares. Debido a los avances en la atención médica y a otros factores, más personas sobreviven a una lesión cerebral traumática que nunca antes. La lesión cerebral es la causa de mayor pérdida de productividad laboral entre los estadounidenses. Se calcula que 5.3 millones de estadounidenses viven con discapacidades significativas causadas por una TBI que complica su regreso a una vida plena y productiva. Una mayor atención de los medios de comunicación a la TBI relacionada con el trabajo militar y los deportes ha subrayado la preocupación creciente de que las lesiones que antes pasaban inadvertidas pueden tener consecuencias de por vida para algunas personas.

Las lesiones cefálicas son tan frecuentes que casi todos los médicos serán llamados para proporcionar alguna forma de atención inmediata o para atender pacientes que sufren diversas secuelas. En principio, los pacientes requieren educación sobre la evolución natural de la TBI, junto con tratamiento de los síntomas agudos, como la cefalea. El seguimiento de los pacientes con TBI es importante para asegurar que las secuelas que algunos de ellos experimentan, como el trastorno posconmoción (PCD, postconcussive disorder), depresión o trastornos del sueño, puedan ser identificados y tratados por un equipo multidisciplinario.

DEFINICIÓN Y CLASIFICACIÓN

La TBI a menudo se define como una alteración en la función cerebral, u otra evidencia de patología cerebral, causada por una fuerza externa y caracterizada por lo siguiente: 1) cualquier periodo de pérdida del estado de conciencia (LOC, loss of consciousness); 2) cualquier pérdida de memoria de los eventos inmediatos anteriores (retrógrada) o posteriores (postraumática) a la lesión; 3) cualquier deficiencia neurológica, y 4) cualquier alteración del estado mental al momento de la lesión.

La evidencia de TBI puede incluir confirmación visual, neurorradiológica o de laboratorio del daño cerebral, pero es más frecuente que la TBI se diagnostique con base en criterios clínicos agudos. Además de la CT, las MRI estructurales modernas y ...

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