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EPIDEMIOLOGÍA

Las montañas cubren una quinta parte de la superficie terrestre; 140 millones de personas viven de manera permanente en altitudes ≥2 500 m y 100 millones de personas viajan a ubicaciones con grandes altitudes cada año. Los esquiadores en los Alpes o en Aspen; turistas que viajan a La Paz, Ladakh o Lahsa; peregrinos religiosos que viajan a Kailash-Manasarovar o Gosainkunda; excursionistas y escaladores al Kilimanjaro, Aconcagua o al Everest; mineros que trabajan en lugares de gran altura en Sudamérica; los militares desplegados en regiones con grandes alturas se encuentran en riesgo de desarrollar mal de montaña agudo (AMS, acute mountain sickness), edema cerebral de las grandes altitudes (HACE, high-altitude cerebral edema), edema pulmonar de las grandes altitudes (HAPE, high-altitude pulmonary edema) y otros problemas relacionados con la altitud. La AMS es la forma benigna de enfermedad por ascenso a grandes altitudes, mientras que el HACE y el HAPE son trastornos que ponen en riesgo la vida. La enfermedad por ascenso a grandes altitudes probablemente ocurrirá por arriba de los 2 500 m, pero se ha documentado con altitudes de incluso 1 500 a 2 500 m. En la montaña del Everest, en la región de Nepal, casi 50% de los excursionistas que avanza a altitudes >4 000 m por 5 días, desarrollan AMS, al igual que 84% de las personas que vuelan directamente a altitudes de 3 860 m. La incidencia de HACE y HAPE son mucho más bajas que las de AMS, con estimaciones de frecuencia de 0.1 a 4. Por último, el HAPE de reentrada, que antiguamente se limitaba a los montañeses (habitantes que han vivido durante un tiempo prolongado a una altura >2 500 m) en América, ahora se observa también en los montañeses del Himalaya y el Tibet, y muchas veces se confunde con una virosis, como resultado del acceso rápido reciente a los asentamientos de gran altitud por medio de transportes aéreos, trenes o vehículos motorizados.

FISIOLOGÍA

El ascenso a grandes altitudes somete al organismo a disminución de la presión barométrica, lo que ocasiona reducción en la presión parcial de oxígeno en el gas inspirado hacia los pulmones. Este cambio ocasiona menor presión de difusión de oxígeno de los alvéolos y a lo largo de la cascada del transporte de oxígeno. Una “respuesta de esfuerzo” inicial normal hasta el ascenso incluye el incremento de la frecuencia respiratoria (la base de la aclimatación) modificación que es mediada por los cuerpos carotídeos. La hiperventilación puede causar alcalosis respiratoria y deshidratación. La alcalosis respiratoria es en ocasiones exagerada, con un pH arterial >7.7 (p. ej., en la cima del Everest). La alcalosis puede ocasionar depresión del estímulo respiratorio durante el sueño, con la consecuente apnea periódica e hipoxemia. Durante la aclimatación temprana, la supresión renal de la anhidrasa carbónica y la excreción de orina alcalina diluida corrige la alcalosis y tiende a llevar el pH sanguíneo a cifras cercanas a ...

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