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CASO DE ESTUDIO

CASO DE ESTUDIO

Un hombre de 60 años acude al servicio de urgencias con una historia de 2 meses de fatiga, pérdida de peso (10 kg), fiebre, sudores nocturnos y una tos productiva. Actualmente vive con amigos y ha estado sin hogar intermitentemente, pasando tiempo en refugios. Él informa que bebe unas seis cervezas por día. En el departamento de emergencia, una radiografía de tórax muestra un infiltrado apical derecho. Dada la alta sospecha de tuberculosis pulmonar, el paciente se coloca en aislamiento respiratorio. Su primer frotis de esputo muestra muchos bacilos ácidorresistentes, y una prueba de HIV regresa con un resultado positivo. ¿Qué fármacos deberían iniciarse para el tratamiento de la presunta tuberculosis pulmonar? ¿El paciente tiene un mayor riesgo de desarrollar toxicidad de medicación? Si es así, ¿qué medicamento(s) podría causar toxicidad?

Las micobacterias son intrínsecamente resistentes a muchos antibióticos.* Puesto que proliferan lentamente en comparación con otras bacterias, los antibióticos que son más activos contra aquellas de crecimiento rápido son relativamente ineficaces. Las células micobacteriales también pueden permanecer latentes y por tanto resistentes a muchos fármacos o se pueden eliminar sólo en forma muy lenta. La pared celular de las micobacterias ricas en lípidos es impermeable a muchos fármacos. Las micobacterias son microorganismos patógenos intracelulares y los organismos que residen dentro de los macrófagos son inaccesibles a los fármacos que escasamente penetran estas células. Finalmente, las micobacterias son famosas por su habilidad de desarrollar resistencia. La combinación de dos o más fármacos se requiere para superar estos obstáculos y prevenir la aparición de resistencia durante el transcurso de la terapia. La respuesta de infecciones por micobacterias a la quimioterapia es lenta y el tratamiento debe ser administrado durante meses y hasta años, dependiendo del fármaco que se utilice. El fármaco utilizado para tratar la tuberculosis, las infecciones por micobacterias atípicas y lepra son descritas en este capítulo.

*Los autores agradecen a Henry F. Chambers, MD y Daniel H. Deck, PharmD, por sus contribuciones a las ediciones anteriores.

FÁRMACOS UTILIZADOS EN LA TUBERCULOSIS

La isoniazida (INH, isoniazid), rifampicina (u otras rifamicinas), pirazinamida y etambutol son los tradicionales agentes de primera línea para el tratamiento de la tuberculosis (cuadro 47–1). La isoniazida y la rifampicina son los fármacos más activos. Una combinación de isoniazida-rifampicina administrada durante 9 meses curará 95–98% de los casos de tuberculosis causada por cepas susceptibles. Se recomienda una fase inicial intensiva de tratamiento durante los primeros 2 meses debido a la prevalencia de cepas resistentes. La adición de pirazinamida durante esta fase intensiva permite que la duración total de la terapia se reduzca a 6 meses sin pérdida de eficacia. En la práctica, la terapia por lo general se inicia con un régimen de cuatro fármacos de isoniazida, rifampicina, pirazinamida y etambutol hasta que se haya determinado la susceptibilidad de la cepa ...

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