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INTRODUCCIÓN

Las anomalías en el desarrollo o fusión de uno o ambos conductos de Müller pueden resultar en malformaciones que a veces poseen un significado obstétrico. El embarazo puede ser asociado con cualquiera de estas malformaciones, siempre y cuando un óvulo sea expulsado de los ovarios y no se oponga ningún obstáculo importante al paso ascendente de los espermatozoides y su subsiguiente unión con él.

— J. Whitridge Williams (1903)

DESARROLLO DEL TRACTO GENITOURINARIO

En las mujeres, los genitales externos, las gónadas, y los conductos müllerianos, se derivan cada uno de diferentes primordios y en estrecha asociación con el tracto urinario y el intestino posterior. Una embriogénesis anormal durante este proceso se considera que sea multifactorial y puede crear anomalías esporádicas. Varias de éstas pueden llevar a la infertilidad, baja fertilidad, aborto espontáneo o parto prematuro. Es por ello que el conocimiento del sistema genitourinario es fundamental.

Embriología del sistema urinario

Entre la 3a. y la 5a. semanas de gestación, una elevación del mesodermo intermedio a cada lado del feto —la cresta endodérmica— se comienza a desarrollar hacia el tracto urinario. Posteriormente, la cresta urogenital se divide en la cresta genital, destinada a convertirse en el ovario, y en la cresta nefrogénica (figura 3-1). Las crestas nefrogénicas se desarrollan en el mesonefros (riñón mesonéfrico) y el par de conductos mesonéfricos, también llamados conductos wolffianos, que se conectan a la cloaca.

FIGURA 3-1

A. Corte transversal de un embrión de 4 a 6 semanas. B. Grandes células ameboides primordiales simpáticas emigran (flechas) del saco vitelino al área del epitelio germen, dentro de la cresta genital. C. Migración de las células simpáticas de los ganglios espinales hacia una región sobre el riñón en desarrollo.

El tracto urinario primario se desarrolla a partir del mesonefros y sus conductos mesonéfricos (figura 3-2A). Debe recordarse que la evolución del sistema renal pasa secuencialmente a través de las etapas pronéfricas y mesonéfricas para llegar a un sistema metanéfrico permanente. Entre las 4a. y 5a. semanas, cada conducto mesonéfrico da lugar a un brote uretral, que crece hacia la cabeza de sus respectivos mesonefros (figura 3-2B). Cuando cada brote se alarga, induce la diferenciación de los metanefros, que se convertirán en el riñón finalmente (figura 3-2C). Cada mesonefro degenera cerca del final del primer trimestre, y sin testosterona, los conductos mesonéfricos se retrotraen también.

FIGURA 3-2

Desarrollo embrionario del tracto genitourinario femenino (A-F). (Reproducida con permiso de Shatzkes DR, Haller JO, Velcek FT. Imaging of uterovaginal anomalies in the pediatric patient. Urol Radiol 1991;13(1):58–66.)

La cloaca comienza como una abertura común para los tractos embrionario, alimentario, genital y ...

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