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INTRODUCCIÓN

El organismo materno reacciona en mayor o menor medida bajo la influencia del embarazo, pero, naturalmente, los cambios más característicos se observan en el tracto genital, y especialmente en el útero, que experimenta un aumento muy marcado en el tamaño.

—J. Whitridge Williams (1903)

En la primera edición de este libro, Williams dedicó sólo 10 páginas a la fisiología del embarazo, y la otra mitad se centró en el crecimiento uterino. Muchos cambios gestacionales comienzan poco después de la fertilización y continúan durante el embarazo. Igualmente increíble es que la mujer regresa casi por completo a su estado previo al embarazo después del parto y la lactancia. La mayoría de los cambios relacionados con el embarazo son provocados por estímulos proporcionados por el feto y la placenta. Prácticamente todos los sistemas de órganos sufren alteraciones, y éstos pueden modificar de manera apreciable los criterios para el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad. Por tanto, la comprensión de las adaptaciones del embarazo es esencial para evitar interpretaciones erróneas. Además, algunos cambios fisiológicos logran desenmascarar o empeorar la enfermedad preexistente.

APARATO REPRODUCTIVO

Útero

En la mujer no embarazada, el útero pesa aproximadamente 70 g y es casi sólido, excepto por una cavidad de 10 mL o menos. Durante el embarazo, el útero se transforma en un órgano muscular de paredes delgadas con capacidad suficiente para acomodar el feto, la placenta y el líquido amniótico. ¡El volumen total de los contenidos al término tiene un promedio de 5 L pero puede ser de 20 L o más. Por tanto, al final del embarazo, el útero ha alcanzado una capacidad de 500 a 1 000 veces mayor que en el estado normal. El aumento correspondiente en el peso uterino es tal que, al término, el órgano pesa casi 1 100 g.

Durante el embarazo, el agrandamiento uterino implica elongación e hipertrofia marcada de las células musculares, mientras que la producción de nuevos miocitos es limitada. También se acumula tejido fibroso, particularmente en la capa muscular externa, junto con un aumento considerable en el contenido de tejido elástico. El grosor de la pared uterina sufre un adelgazamiento de manera paulatina a lo largo del embarazo. A término, el miometrio tiene sólo 1 a 2 cm de grosor, y el feto por lo general se puede palpar con gran facilidad a través de las blandas paredes uterinas.

La hipertrofia uterina al principio del embarazo probablemente se ve estimulada por la acción del estrógeno y tal vez de la progesterona. Por tanto, cambios uterinos similares se observan en el embarazo ectópico. Pero después de aproximadamente 12 semanas de gestación, el crecimiento uterino se relaciona predominantemente con la presión ejercida por los productos de la concepción en crecimiento.

Dentro del útero, la ampliación es más marcada en el fondo. El grado de hipertrofia uterina también se ve influenciado ...

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