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INTRODUCCIÓN

Uno no puede dejar de impresionarse con la gran proporción de pacientes cuyos problemas se han originado por afecciones febriles durante el puerperio, que en muchos casos se debieron claramente a la negligencia de las precauciones asépticas por parte del obstetra o partera.

—J. Whitridge Williams (1903)

Aunque la mujer que recientemente dio a luz es susceptible de varias complicaciones en potencia graves, la infección de los órganos pélvicos sigue siendo la fuente más importante de morbilidad y mortalidad maternas. Otras infecciones incluyen mastitis y abscesos mamarios. Dicho esto, las complicaciones puerperales incluyen muchas de éstas encontradas durante el embarazo. Por ejemplo, como se discutirá en el capítulo 52 (Fisiopatología), el tromboembolismo venoso durante el puerperio corto de 6 semanas es tan frecuente como durante las 40 semanas previas al parto. Otros temas y cuidados puerperales se discuten en el capítulo 36.

INFECCIÓN PÉLVICA PUERPERAL

Tradicionalmente, el término infección puerperal describe cualquier infección bacteriana del tracto genital después del parto. Estas infecciones, así como la preeclampsia y la hemorragia obstétrica, constituyeron la tríada letal de las causas de muerte materna antes y durante el siglo xx. Por fortuna, debido a los antimicrobianos efectivos, la mortalidad materna por infección se ha vuelto poco común. Creanga y asociados (2017) informaron los resultados del Sistema de Vigilancia de la Mortalidad por Embarazo que contenía las muertes maternas relacionadas con el embarazo en Estados Unidos desde 2011 hasta 2013. La infección causó 12.7% de las muertes relacionadas con el embarazo y fue la segunda causa principal. En un análisis similar de la población de Carolina del Norte desde 1991 hasta 1999, Berg y sus colaboradores (2005) informaron que 40% de las muertes maternas relacionadas con la infección se podían prevenir.

Fiebre puerperal

Varios factores infecciosos y no infecciosos pueden causar fiebre puerperal, una temperatura de 38.0 °C (100.4 °F) o superior. La mayoría de las fiebres persistentes después del parto son causadas por una infección del tracto genital. Utilizando esta definición conservadora de fiebre, Filker y Monif (1979) informaron que sólo alrededor de 20% de las pacientes febriles dentro de las primeras 24 horas después del parto vaginal fueron con posterioridad diagnosticadas con una infección pélvica. Esto fue en contraste con 70% de aquellas después del parto por cesárea. Se debe enfatizar que las fiebres por picos de 39 °C o más desarrollados dentro de las primeras 24 horas después del parto pueden estar asociadas con una infección pélvica virulenta causada por el estreptococo del grupo A, que se analiza en la Infección uterina.

Otras causas de la fiebre puerperal incluyen la congestión mamaria; infecciones del tracto urinario, de laceraciones perineales y de episiotomía o incisiones abdominales, y complicaciones respiratorias después del parto por cesárea (Maharaj, 2007). Aproximadamente 15% de las pacientes que no amamantan desarrolla fiebre posparto por la ...

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